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Sánchez enloquece: firma en la OTAN el 5% del PIB en defensa y niega que hablara del 2%
El presidente, que defendía limitar el gasto militar al 2,1%, firma un acuerdo en La Haya que dispara el presupuesto de defensa, generando confusión y críticas entre los españoles
Pedro Sánchez ha vuelto a desconcertar a los ciudadanos con un giro inesperado en la cumbre de la OTAN en La Haya. Tras semanas asegurando que España no asumiría el objetivo de destinar el 5% del PIB a defensa, el presidente ha rubricado un acuerdo que compromete a los aliados a alcanzar esa cifra, contradiciendo sus propias declaraciones. La decisión, que implica un aumento astronómico del gasto militar, ha desatado una ola de críticas y desconcierto, especialmente tras la negativa de Sánchez a haber defendido un límite del 2,1% del PIB, como él mismo anunció días antes. Para millones de españoles, este nuevo bandazo refuerza la percepción de un Gobierno errático, incapaz de mantener una postura coherente en un asunto de tanta trascendencia.
El revuelo comenzó cuando Sánchez, en una carta al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que el 5% del PIB era “desproporcionado e innecesario” y abogó por un gasto del 2,1% para cumplir con los compromisos de la alianza. “España no necesita destinar tanto para garantizar su seguridad”, afirmó, destacando que un aumento de esta magnitud pondría en riesgo el Estado del Bienestar y obligaría a recortes sociales o subidas de impuestos. Estas palabras, que resonaron entre los ciudadanos preocupados por la sanidad, la educación y las pensiones, parecían marcar una línea roja. Sin embargo, en la cumbre de este 25 de junio, Sánchez firmó un compromiso que establece el 5% como objetivo, con un 3,5% destinado a defensa “dura” (armamento y tropas) y un 1,5% a ciberseguridad e infraestructuras militares, según fuentes de la OTAN.
La contradicción no pasó desapercibida
En una rueda de prensa tras la cumbre, Sánchez esquivó las preguntas sobre su cambio de postura, negando incluso haber mencionado el 2,1% como objetivo. “No fui yo quien habló de esa cifra, fueron las Fuerzas Armadas”, aseguró, en una declaración que ha sido tildada de evasiva por analistas y oposición. En las redes sociales, usuarios indignados han recordado sus palabras previas, acusándole de “mentir descaradamente” y de ceder a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha insistido en que todos los aliados alcancen el 5%.
El impacto de este compromiso es devastador para los españoles. Con un gasto actual en defensa de apenas el 1,28% del PIB, el salto al 5% supondría multiplicar por cuatro el presupuesto militar, equivalente a unos 70.000 millones de euros anuales. “¿De dónde va a salir ese dinero? ¿Más impuestos? ¿Recortes en hospitales?”, se pregunta Marta, una enfermera de Sevilla que, como muchos, teme que el esfuerzo económico recaiga sobre la clase media. La coalición de Sánchez con Sumar, que se opone frontalmente al aumento del gasto militar, también se tambalea, con Yolanda Díaz calificando la decisión de “inaceptable” y amenazando con romper el Gobierno.
La oposición no ha tardado en cargar contra el presidente. Alberto Núñez Feijóo (PP) ha acusado a Sánchez de “vender a España por un titular en la OTAN”, mientras Santiago Abascal (Vox) ha exigido elecciones anticipadas, denunciando que “los españoles no pueden confiar en alguien que cambia de opinión según sople el viento”. En un país ya castigado por la inflación, el encarecimiento de la luz y los escándalos de corrupción, este nuevo episodio refuerza el hartazgo de una ciudadanía que ve en Sánchez a un líder desconectado de sus necesidades. Mientras el presidente presume de “fortalecer la seguridad de Europa”, los españoles se preguntan a qué precio y quién pagará la factura de sus contradicciones.
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