Sánchez sigue en sus trece: evita a Trump y agranda la brecha con la OTAN aferrándose al 2%
El presidente del Gobierno sigue tensando la cuerda con la OTAN al proclamar que España no llegará al 5% del PIB en gasto en Defensa, como establece el nuevo acuerdo de los aliados y que el mismo ha firmado, y se mantendrá en un 2,1%. Mientras desde Bruselas y Washington insisten en que no hay excepciones.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez mantiene su pulso con la OTAN una vez ya se ha firmado el acuerdo por parte de todos los aliados en la cumbre en La Haya. Pese a que el documento final establece un compromiso claro para que todos los países dediquen el 5% de su PIB a Defensa en 2035 (3,5% en gasto militar puro y 1,5% en seguridad adicional), el presidente del Gobierno ha asegurado que España se mantendrá en el 2,1%.
Lejos de admitir que su posición es una anomalía dentro de la Alianza, Sánchez ha calificado el resultado como un "éxito" y ha defendido que el acuerdo "satisface a todos los estados miembros". Según él, España mantendrá una "senda soberana" y un gasto "sostenido", sin desviarse de ese 2,1%. El presidente incluso ha asegurado que dicho porcentaje incluye los objetivos establecidos en el acuerdo.
Todo apunta a que, según los cálculos del Ejecutivo español, con el 2,1% del PIB de España se llega a la cifra exigida por la OTAN. Una cifra que no es pública, como si es público y así se ha firmado lo de alcanzar el 5%. Si bien es cierto que es con fecha límite dentro de 10 años, la realidad es que Sánchez sigue insistiendo que con ese 2,1% se alcanzan los compromisos de capacidades militares que exige la Alianza. Es decir, como si hubieran "pactado" una cantidad de inversión de dinero pero en ningún caso un porcentaje de PIB concreto. Pero con Sánchez cabe esperar cualquier cosa.
Mientras tanto, desde la propia OTAN y varios países miembros se subraya que no hay excepciones posibles y que todos los aliados deben cumplir con el compromiso del 5%. El más crítico ha sido Donald Trump, que no ha dudado en lanzar una nueva advertencia a España: "España es terrible, lo que han hecho, son el único país que no pagará al completo", dijo, amenazando además con serias represalias comerciales.
Sánchez ha respondido defendiendo su decisión por motivos económicos, advirtiendo de que asumir el 5% supondría "más de 300.000 millones de euros" en la próxima década y requeriría "más impuestos a la clase media" y "recortes" en servicios públicos. Un argumento que pretende convertir en escudo frente a las críticas, y que ha utilizado también para lanzar un dardo al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo: "Estoy convencido de que otro presidente del Gobierno habría firmado ese 5% y eso sería un absoluto error para España", afirmó.
Sánchez y su imagen, dañadas a nivel internacional
A pesar del tono triunfalista de su intervención, el aislamiento diplomático ha quedado patente. Sánchez ha confirmado que no llegó a saludar a Donald Trump durante la cumbre y lo achaca a una "casualidad". El distanciamiento no ha sido solo con Estados Unidos. Durante la cita, se ha podido ver cómo Sánchez se sentaba solo y evitaba interactuar con otros líderes, algo por lo que le han preguntado y ha tratado de justificar: "¿Por qué no me puedo sentar en mi silla y preparar la intervención?".
Aislado, cuestionado y aferrado a una interpretación discutida del acuerdo, Sánchez intenta presentar como un logro lo que muchos ven como un incumplimiento de un pacto colectivo. Y lo hace en nombre de una “soberanía” que, en el contexto de la OTAN, no todos están dispuestos a aceptar.