Un exmando de UME y una norma de Robles coinciden: el Ejército debe atacar incendios
Con la UME agotada -Sánchez invierte más en anuncios de lotería-, el teniente general Montenegro recuerda que los soldados pueden abrir cortafuegos, apagar rescoldos, llevar agua a pueblos para remojar o apagar, empalmar mangueras... Labores que ya hicieron en los 80 cuando no había UME

Margarita Robles con miembros de la UME
La joya contra incendios es la UME. Pero Sánchez le destina 31 millones anuales hasta 2021 y luego poco más de 40 millones. Gasta más (46 millones) en publicitar la lotería estatal. Su plantilla también está estancada: 3.500 soldados. Cuando publicita que ha desplegado 1.400 miembros de la UME para apagar los incendios y 2.000 de logística (que son también de la UME) ahí acaba la película. No hay más UME. Y esto después de 700 operaciones contra emergencias nacionales desde que la creó Zapatero.
Y cuando la UME se agota, el PP pide la intervención del Ejército. Robles dice que no es posible. Que no son expertos. Pero le desmiente una norma rubricada por ella. “Para el desempeño de su misión y cometidos, la UME podrá utilizar personal y medios de las Fuerzas Armadas, los cuales solicitará al Jefe del Estado Mayor de la Defensa. Estado Mayor, Ejércitos y Armada dispondrán de un catálogo detallado de capacidades y medios disponibles para estas misiones, que será actualizado periódicamente”.

El jubilado teniente general Juan Montenegro
Justo lo que reclama hoy un mando fundador de la UME, el jubilado teniente general Juan Montenegro. “Cuando el incendio está perimetrado ahí hay que llevar soldados. Las brasas que quedan se apagan con mochilas de agua y con palas. Y para eso puede utilizar a soldados normales y liberar a los miembros de la UME para que sigan en primera línea de atacar el fuego. Trabajan turnos de 24 horas. Y delante del incendio estás a 60 o 70 grados con lo cual una persona no dura ahí ocho horas”.
No es una temeridad
Este experto no ve temeridad en usar soldados: “Se pueden enviar para una cosa fundamental. Lo primero es la maquinaria de ingenieros, las bulldozers. Hay que hacer cortafuegos. Hay que parar el fuego. Si corre como un pollo sin cabeza por el campo no hay forma de apagarlo. Buscar una línea de defensa como en la guerra. Y allí hay que pararlo y una vez que lo paras ya se puede empezar a controlar. La UME tiene una unidad de ingenieros para cada batallón, pero si los incendios se han disparatado habrá que pedir apoyo a las demás unidades de ingenieros del Ejército. Eso para empezar. Y todas las cisternas de agua de las unidades militares se podrían utilizar para llevar agua a los vecinos para remojar los pueblos y también puedes utilizar todos esos soldados y esas máquinas para limpiar la zona”.

Juan Montenegro, antiguo teniente general de la UME
Recuerda precedentes. “En 1982, cuando yo era teniente y no existía la UME, llevé a mis 100 artilleros de reemplazo a un incendio que había en Cataluña con Pujol de presidente de la Generalitat. ¿Qué hicimos allí’? Estuvimos con el servicio de extinción de la Generalitat, y lo que hacíamos era rematar los rescoldos con nuestras mochilas de agua…Íbamos detrás de los bomberos rematando todo lo que quedaba. También hicimos muchísima limpieza de matorrales y de árboles con sierras eléctricas para hacer los cortafuegos que no estaban hechos. Y echar una mano a los bomberos con las mangueras. Tienes que empalmar mangueras para llegar a los sitios. Todo eso se puede hacer con personal militar no formado. Y la Generalitat estaba encantada y los soldados también por el reconocimiento que recibían y porque les pagaban dietas por estar ahí…”

Montenegro cabalga al incendio de Cataluña en 1982
Moncloa no culpó a Pujol. Ni le recordó sus competencias. Ni preguntó dónde estaba. Ni le dijo que los incendios se apagan en invierno como Montero. Ministra que gasta en publicidad lotera más que el presupuesto de la UME.
¿Cuántos militares se pueden movilizar? “Depende de las necesidades que tengas. No se puede hablar de 500 o 1.000 hay que ir al terreno. Por eso en este tipo de catástrofes no merece la pena decretar el nivel 3 de emergencia porque ¿qué ganamos? Nada. Es mejor que cada comunidad se mantenga con sus fuegos con su personal, que se conoce el terreno. Y el estado tiene que darle todos los medios. Y no sólo militares. Que Transición contrate aviones. Y use los que tiene”.
Montenegro admite que se ha quedado pequeño el presupuesto de la UME. “Sí, porque se pierde mucho material por el calor. Y los fuegos de ahora no tienen nada que ver con los de antes. El cambio climático existe. O nos preocupamos o mañana no habrá nada que proteger. Habría que revisar si las dimensiones de la UME son las que tienen que ser”. Y esto ocurre en una emergencia 2 que exige la intervención estatal (no la dirección). Las malas lenguas de Moncloa siguen fantaseando que los incendios son competencia autonómica. Pero Marlaska ha firmado este nivel de extinción compartida en Galicia, Extremadura y Castilla y León.