Reyes Maroto, otro ridículo: achaca a Almeida el tasazo de basuras del Gobierno
La exministra culpa al alcalde madrileño de una subida media de 141 € por hogar cuando la obligación de cobrar la tasa procede de una ley nacional aprobada en 2022 por el Gobierno socialista

La portavoz del Grupo Municipal Socialista de Madrid, Reyes Maroto
Reyes Maroto ha vuelto a liarla. La exministra socialista, ahora candidata del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, cargó en su cuenta de X.com contra José Luis Martínez-Almeida acusándole de ser responsable del llamado “tasazo” de basuras que afecta a miles de familias madrileñas. “La nefasta gestión de Almeida la paga la ciudadanía madrileña. Tasazo a las familias y negocios y las calles de Madrid cada vez más sucias”, escribió. El problema es que la tasa que critica no es del PP, sino del propio Gobierno del PSOE.
Según El País, el coste medio en Madrid capital de la nueva tasa ronda los 141 euros anuales por hogar, una cifra que ha encendido el malestar vecinal. Sin embargo, el origen de esta obligación no está en el Palacio de Cibeles, sino en el Palacio de la Moncloa. Fue la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados, aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, la que obligó a todos los ayuntamientos a establecer un cobro específico por la gestión de residuos domésticos.
La norma impide financiar la recogida de basura a través de otros impuestos, como el IBI, y exige que el servicio se autofinancie. Madrid, como cualquier otra gran ciudad española, no tenía margen de maniobra: o aplicaba la tasa, o incumplía la ley. Por eso, resulta llamativo que Maroto, que formó parte del Consejo de Ministros cuando se aprobó esa legislación, intente ahora cargar el coste político sobre el alcalde madrileño.
Desde el Ayuntamiento recuerdan que la tasa se calcula atendiendo al valor catastral del inmueble y al volumen estimado de residuos por zona, un método que —aunque impopular— fue impuesto por el marco legal estatal. La OCU ha denunciado que el modelo puede generar desigualdades entre barrios, pero en ningún caso responsabiliza al consistorio de la obligación de aplicarlo.
El episodio deja en evidencia la estrategia de Maroto: culpar al adversario de los efectos de una medida que ella misma ayudó a aprobar. Una jugada torpe que mezcla oportunismo y falta de memoria, y que confirma que la campaña socialista en Madrid empieza con mal pie.