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Leire Díez actuaba en nombre de ‘el 1’: los mensajes del fiscal Stampa prueban la oferta del PSOE para frenar investigaciones clave

WhatsApp filtrados revelan cohecho desde la cúpula socialista para ‘rehabilitar’ al fiscal y obtener silencio en casos sensibles

Leire Díez escoltada por Pérez Dolset

Leire Díez escoltada por Pérez Dolseteuropa press

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Félix Hernández

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El escándalo del 'caso Leire Díez', que investiga un presunto plan delictivo orquestado desde el PSOE para desacreditar a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y a la Fiscalía Anticorrupción, ha escalado con la filtración de mensajes de WhatsApp que implican directamente a la cúpula del partido.

Este entramado, atribuido por la Fiscalía a la exmilitante socialista Leire Díez como figura de liderazgo, buscaba denigrar a los responsables de investigaciones sensibles que afectan al Gobierno y a Pedro Sánchez, como el caso Koldo —por corrupción en contratos de mascarillas— o la pieza sobre Begoña Gómez, esposa del presidente. El objetivo último: frenar o deslegitimar estas pesquisas mediante la obtención de información comprometedora, sobornos y maniobras para "limpiar" el camino, con frases como "el presidente ha dado la orden de limpiar" atribuidas al grupo bajo sospecha.

En este contexto, el contacto con el fiscal Ignacio Stampa —clave en la investigación de la pieza 7 del caso Villarejo, la Operación Kitchen sobre espionaje policial— no fue casual. La reunión facilitada por el empresario Luis del Rivero en mayo de 2025 tenía como fin "rehabilitar" a Stampa, apartado de Anticorrupción en 2020 tras una denuncia de Vox, reintegrándolo al caso para supuestamente "avanzarlo". 

Sin embargo, según el testimonio del propio fiscal ante el juez Arturo Zamarriego, la verdadera intención era obtener su colaboración o silencio en temas delicados, como detalles sobre "las saunas" relacionadas con el suegro de Sánchez —un asunto ligado a posibles irregularidades financieras— y datos sensibles de Villarejo que podrían salpicar al PSOE. Díez, presentándose como "emisaria del PSOE" y "persona de confianza" de Santos Cerdán, adujo que Sánchez estaba "muy preocupado" para justificar la solicitud de esta información, en un intento de cohecho que Stampa grabó en secreto y denunció.

El caso que sacude los cimientos del PSOE ha tomado un giro explosivo con la revelación de mensajes de WhatsApp intercambiados en mayo de 2025 entre el empresario Luis del Rivero y el fiscal Ignacio Stampa. Estos documentos, aportados por el propio Stampa al Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, bajo la dirección del magistrado Arturo Zamarriego, detallan una operación que la Justicia investiga como presunto cohecho y tráfico de influencias. El objetivo: "rehabilitar" al fiscal a cambio de su silencio o colaboración en investigaciones sensibles, como la pieza 7 del caso Villarejo, conocida como Operación Kitchen.

Todo apunta a una red tejida desde las altas esferas del partido. El 30 de abril de 2025, Del Rivero contactó a Stampa para informarle de una inminente reunión con Javier Pérez Dolset, empresario imputado en el caso Zed, y "el enviado Santos C", en alusión directa a Santos Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE y actualmente en prisión provisional por el caso Koldo.

En el mensaje, Del Rivero adelantó una "propuesta" similar a la ya hecha "al 1", aclarando de inmediato que "otra cosa es que el 1 es quien decide". Esta expresión, repetida en varias comunicaciones, ha sido interpretada por Stampa —y así lo ha declarado ante el juez— como una referencia inequívoca a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE.

La reacción inicial del fiscal fue de desconcierto: "Alucino. Muy raro", respondió Stampa. Del Rivero, en su rol de intermediario, impuso una consigna clara: "Oír, ver y callar". Una semana después, el 7 de mayo, se concretó el encuentro en la oficina de Del Rivero, en la calle Juan Bravo de Madrid. Aunque Cerdán no compareció, en su lugar apareció Leire Díez, militante del PSOE apodada la "fontanera" por su supuesta labor de fontanería política, quien se presentó como emisaria del partido y se disculpó por la ausencia del dirigente socialista.

Tras la reunión, los mensajes de Del Rivero a Stampa se volvieron más explícitos. El 11 de mayo, el empresario explicó el meollo de la oferta: argumentar que la salida de Stampa de la Fiscalía Anticorrupción en 2020 se debió a una denuncia de Vox, calificada como injusta, y que una "sentencia rehabilitadora" demostraba su inocencia. La propuesta concreta era reintegrarlo al caso Villarejo, específicamente a la pieza 7, bajo el pretexto de que "desde su marcha no ha habido avances, ninguna pieza nueva". Para ello, se nombraría "a alguien que conozca el caso", es decir, al propio Stampa. Del Rivero insistió en que todo dependería de "el 1 es quien decide".

El 12 de mayo, Del Rivero informó al fiscal de que la propuesta había sido elevada: "Transmitido al 1". En otro intercambio, fechado el 10 de mayo, fue aún más directo: "Ya han hablado con el número 1 y él va a proponer qué hacer conmigo". Stampa, que grabó en secreto la reunión con Díez y Dolset, respondió con ironía: "¿Piensan ponerme a mí en el caso? ¿Y eso es rehabilitarme?", acompañado de emojis de risa, mostrando su rechazo a la maniobra.

Estos mensajes, incorporados al sumario judicial, han sido clave para que el juez considere acreditado que Díez actuaba "en nombre de las más altas instituciones del Estado" y que Cerdán estaba inicialmente implicado en el plan. Del Rivero, no imputado pero figura central, no solo organizó el encuentro, sino que filtró las demandas y reacciones, reforzando la idea de que la decisión final radicaba en la cúpula del PSOE. Las comunicaciones pintan un panorama de discreción absoluta, con advertencias sobre el "desmantelamiento" del caso por parte de los fiscales y la necesidad de nombrar a alguien con conocimiento profundo para avanzar.

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