Inaudito: la defensa de García Ortiz reta a revisar sus mensajes de WhatsApp cuando borró la mayoría
El abogado encargado de la defensa del Fiscal General invitó al tribunal a revisar todos los mensajes de WhatsApp intervenidos para demostrar que no hay ninguno en el que se hable de perjudicar a González Amador o a Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, buena parte de esas conversaciones desaparecieron porque las borró el propio fiscal.

El Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz
Este jueves ha quedado visto para sentencia el juicio contra Álvaro García Ortiz en el Tribunal Supremo por la presunta filtración de información confidencial de Alberto González Amador. El primer fiscal general del Estado en la historia de España en estar imputado se enfrenta hasta a 6 años de cárcel y 12 de inhabilitación por un presunto delito de revelación de secretos.
Más allá de defender su inocencia ante el juez, alegando por ejemplo que no puede haber revelación porque el propio novio de Ayuso rompió el secreto o denunciando que ha existido un juicio paralelo más allá de la sede judicial, ha habido un momento que ha llamado especialmente la atención.
Durante esta última sesión, en la que todas las partes han aportado su informe final con las conclusiones, la defensa de García Ortiz a cargo de la Abogacía del Estado (en contreto por José Ignacio Ocio) ha lanzado una especie de desafío para apoyar la inocencia del fiscal general del sanchismo: “Revisen todos los mensajes intervenidos y busquen uno solo en el que se diga ‘hay que perjudicar a González Amador o a Ayuso’. No van a encontrar ni uno”.
Una afirmación que, conociendo el caso, se sostiene sobre un terreno más que frágil. Y es que, tal y como ha dejado claro la UCO en sus informes, García Ortiz borró gran cantidad de mensajes de sus dispositivos móviles. Precisamente y casualidades de la vida, el mismo día en el que se conoció que le iban a comenzar a investigar. El fiscal general alega que es habitual debido al "alto nivel" (en cuanto a importancia y cantidad) de las conversaciones que maneja y que lo hace de forma regular por motivos de seguridad.
Por lo tanto es cuanto menos llamativo el hecho de que, pese a que fueron eliminados por el propio García Ortiz, su abogado esgrima los restos del historial como prueba de transparencia y buena fe. La paradoja es evidente. Mientras se presume de no haber escrito nada comprometedor, no se puede saber qué contenían los mensajes eliminados. Y esos podrían ser precisamente los que esclarecerían si hubo o no intención de dañar al entorno de Isabel Díaz Ayuso o a su pareja, Alberto González Amador.
El discurso de la defensa busca proyectar una imagen de limpieza institucional, pero choca con una realidad incómoda: no hay mensajes incriminatorios... porque el fiscal acabó con la posibilidad de que los hubiera. Evidentemente si borró algo borraría los que pudieran ser perjudiciales para él. Con todo y con ello, el juicio ha quedado visto para sentencia y García Ortiz espera una decisión que sin duda marcará su futuro y quien sabe si el de un Pedro Sánchez que, en mitad del juicio, defendió su inocencia.