Las genialidades de Alfonso Ussía: creador del marqués de Sotoancho y de la Villameona de Preysler
De familia aristocrática, monárquico convencido y defensor de don Juan de Borbón, destacó como uno de los articulistas más leídos en ABC, La Razón y El Debate, combinando sátira social con éxitos como los “Coñones del Reino de España” y el célebre apodo “Villameona” para la mansión de Isabel Preysler.

Alfonso Ussía.
Alfonso Ussía, escritor y periodista de renombre, ha muerto a los 77 años, según confirmaron varios de los diarios en los que desarrolló gran parte de su carrera.
En sus últimos años, Ussía se convirtió en uno de los articulistas de opinión más leídos del país, primero en La Razón y recientemente en El Debate. Cultivador de una tradición literaria humorística, Ussía fue el último eslabón de una cadena de cultivadores del humorismo literario que le emparentaba con la generación de La Codorniz o Wenceslado Fernández Florez. Pero de casta le venía al galgo. Su abuelo materno era ni más ni menos que Pedro Múñoz-Seca, para la posteridad autor de esa genialidad teatral llamada La venganza de Don Mendo. Múñoz-Seca también pasó a la historia por ser víctima del bando republicano en la Guerra Civil. La leyenda dice que ante el pelotón de fusilamiento el dramaturgo dijo: “Me habéis quitado todo pero algo que no podréis. El miedo que estoy pasando”.
En esa anécdota, seguramente apócrifa, se resume gran parte de la tradición humorística que cultivaría Ussía: el absurdo, el humor por el humor. Algo que con el tiempo le convertiría en una rara avis del mundo literario patrio. Más allá de las opiniones de actualidad, para Ussía la literatura siempre tuvo prioridad.
Llegó al periodismo un poco de refilón. Estudiante de derecho, era un gran aficionado a la poesía. De hecho, años después recopilaría gran parte de la lírica satírica de nuestro país en sus Coñones del reino de España a los que él mismo se incorporaría. Antonio Gala descubrió parte de sus poemas y sería su introductor en el periodismo, empezando en la revista Sábado Gráfico.
Sin embargo, si por algo sería recordado es por su creación del marqués de Sotoancho, un atontolinado aristócrata andaluz que nació en la radio en la mítica sección del programa Protagonistas de Luis del Olmo, El debate del Estado de la Nación donde compartía micrófono con genios como José Luis Coll, Chummy Chúmez o Luis Sánchez Polack ‘Tip’.
En 1998, Sotancho dio el salto a las librerías y fue un éxito instantáneo. Creo un universo propio con con cada uno de los 15 libros de la sería iba creciendo y cautivando a más lectores. Más allá del humor, los personajes fueron haciéndose más humanos. “Si estoy en un bar y entra Sotoancho no me sorprendería”, llegó a declarar Ussía sobre el hecho del que el personaje le sobrepasase. Una creación literaria que se llevó a la pantalla de Antena 3 en el año 2000 tomando carne en Josema Yuste. Dos años antes, TVE había adaptado en la serie Puerta con puerta otro de los éxitos literarios de Ussía, la saga de libros satíricos El manual de las buenas maneras que parodiaban las costumbres de la alta sociedad y su versión más actualizada, la denominada Jet Set. Un estilo, el cachondeo a costa de los usos sociales, que le generó otros triunfos como El manual del ecologista coñazo y algunas polémicas por sus artículos. Algunas le llevaron a los tribunales.

Uno de los libros de la saga de Sotoancho.
Otras hicieron historia, como Villameona, el sobrenombre con el que se conoce la casa de Isabel Preysler en Puerta de Hierro. Fue Ussía quien bautizó desde ABC a la mansión. El hecho de que la casa de Miguel Boyer, exministro de Economía y Hacienda del PSOE, y la filipina tuviera 15 cuartos de baños sorprendió (e indignó) a los españoles y llevó a Ussía a bautizar el inmueble con el visual nombre de Villameona. Un pseudónimo que, para desgracia de la ex de Mario Vargas Llosa, caló en la sociedad española.
Hijo del conde los Gaitanes, Ussía siempre fue un monárquico convencido y un defensor de la figura de don Juan de Borbón, el abuelo de Felipe VI y eterno candidato al trono de España. Los últimos años del conde Barcelona, no se entienden sin el apoyo y la cercanía de la familia Ussía. Uno de los pocos temas con los que el escritor nunca ironizó.