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Alvise denuncia ante Sanidad y Protección de Datos las polémicas balizas V16

El eurodiputado critica que las balizas V16 obligatorias muestran en tiempo real la ubicación de los vehículos, susceptible de uso indebido, y eleva una queja formal ante dos ministerios por riesgos de privacidad y seguridad

El eurodiputado Luis 'Alvise' Pérez 

El eurodiputado Luis 'Alvise' Pérez Carlos Luján / Europa Press

Publicado por
Mariola López

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La polémica por las balizas V16 obligatorias da un nuevo giro, y no precisamente a favor de quienes defienden su implantación sin reparos. El eurodiputado Alvise Pérez ha presentado ante el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Protección de Datos una queja formal contra el sistema, alegando que el dispositivo vulnera derechos fundamentales de protección de datos y privacidad. Según la denuncia, la obligación de llevar balizas V16 podría conllevar la difusión continua de la ubicación de los usuarios, algo que no solo afecta a la intimidad, sino que expone a los conductores a riesgos prácticos de seguridad.

La controversia no es gratuita. Recientemente, expertos han señalado que los mapas que muestran la localización de los vehículos equipados con balizas V16 —pensadas para señalizar emergencias en carretera— indican de forma clara dónde está parado tu coche en todo momento. Este tipo de información, accesible de forma pública a través de una página web ya existente, puede ser interpretada por grupos delictivos como ladrones o bandas que buscan vehículos con maletas, ordenadores y dinero en efectivo, justo el tipo de bienes que muchas personas llevan en sus desplazamientos por carretera.

La queja de Alvise no solo gira en torno al aspecto legal de la recopilación y difusión de datos personales, sino también a la seguridad física de los ciudadanos. Si un mapa muestra que un vehículo no se está moviendo durante un tiempo prolongado —por ejemplo, en una parada en un área de servicio, un descanso nocturno o una avería—, alguien con malas intenciones puede interpretar esa señal como una oportunidad de robo sin necesidad de acercarse visualmente o investigar porque la baliza ya le ha hecho el trabajo previo.

Alvise recuerda que la legislación de protección de datos exige el consentimiento explícito y la proporcionalidad en la recopilación de información personal, y que cualquier sistema que permita rastrear la ubicación de quien conduce debe estar amparado por garantías jurídicas claras y medidas de seguridad contundentes.

Cada vez más críticas

Críticos de las balizas V16 llevan meses advirtiendo que, más allá de la supuesta utilidad en emergencias, estos dispositivos cumplen una función de vigilancia involuntaria: un mapa que revela quién está parado, dónde y durante cuánto tiempo, sin posibilidad de optar por no participar.

La formalización de la queja ante Sanidad y la Agencia de Protección de Datos pone ahora el foco en algo que muchos conductores ya venían temiendo: las balizas V16 no solo señalan tu emergencia, sino también tu ubicación exacta, con todas las implicaciones de seguridad y privacidad que eso conlleva.

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