El mantra que recorre el PSOE: "Lo peor ha pasado"
En la agenda del presidente hay una prioridad: conectar con la Generación Z (mediados 1990 y 2010), el segmento de votantes que más rechaza a Sánchez. Por eso han iniciado una campaña abrumadora en redes sociales

Pedro Sánchez y Félix Bolaños riéndose
Corrupción y acoso han desgastado al PSOE hasta situarlo a 7 puntos del PP, que se aseguraría -a comienzos de 2026- una cómoda mayoría parlamentaria, asociándose con VOX. “¿Qué más puede pasarnos?”, se preguntan en Ferraz; y Sánchez -repuesto física y moralmente tras dos semanas de descanso- ha puesto en circulación un mantra para consumo interno: “lo peor ha pasado”.
En la agenda del presidente hay una prioridad: conectar con la Generación Z (mediados 1990 y 2010), el segmento de votantes que más rechaza a Sánchez, que le niegan el pan y la sal y al que, por aclamación, exigen que anticipe las generales.
El pistoletazo de salida de una campaña abrumadora en redes sociales (con videos y reels de “espontáneos”, todos muy jóvenes) se dió a comienzos de diciembre, pero ha sido en estas fechas navideñas cuando se han disparado decenas de testimonios, con una edición profesional, y un lenguaje generacional y atrevido, que elogian la ejecutoria del Gobierno y agreden al PP, acusándole de estar asumiendo los postulados de VOX.
Objetivos: Ayuso, Moreno Bonilla y Mazón
El blanco principal de la campaña no es Feijóo, como sería lógico en clave electoral, si no los presidentes de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de Andalucía -Juanma Moreno Bonilla-, y el expresidente valenciano, Carlos Mazón.
El análisis del equipo de estrategia de Moncloa parte de la constatación de que los jóvenes españoles están hartos de corrupción y desigualdades, las dos palabras que se reproducen en todos los sondeos y “cualitativos” que protagonizan los jóvenes de la Generación Z.
Corrupción y desigualdades han sido los argumentos empleados por miles de jóvenes que han protagonizado una fuerte contestación -con manifestaciones a veces muy violentas- en Madagascar, Marruecos, Perú, Bulgaria, Sri Lanka, Serbia, Filipinas, Kenya y Bangladesh.
La desigualdad en Europa tiene un nombre para los más jóvenes (incluso para los jóvenes maduros): imposibilidad de acceder a una vivienda. Gracias a la crisis habitacional y al rechazo a la inmigración, la ultraderecha no para de crecer en Austria, Holanda, Alemania, Canadá, Reino Unido... y, por supuesto, en Estados Unidos y en España.
Mientras dure la bonanza general y esta especie de “oasis” energético y consumista de la “era Sánchez” prevalecerán las actitudes individuales, afirman distintos analistas del ámbito académico; pero si empeora el empleo, se disparan los precios (la cesta de la compra es un 34% más cara hoy que en 2019), y cunde la desesperación por el encarecimiento de la vivienda, no hay que descartar una reedición del 15-M; aquella sacudida social con la que tuvo que lidiar el socialista Rubalcaba como ministro de Interior.
ZP, ¿héroe o villano?
Pedro Sánchez se resiste a asumir la política de “respuesta firme” a la inmigración, que ya es la doctrina oficial de la Comision Europea: deportaciones rápidas, centros de retiro fuera del espacio europeo y deportaciones a “paises seguros”.
A su pesar, el discurso antiinmigración se impone y la ultraderecha tiene anotada una fecha “en rojo” para certificar los avances de los partidos populistas de derechas en la UE: en abril se celebrarán elecciones a la Asamblea Nacional en Hungría; y según los sondeos, el actual primer ministro, Viktor Orbán, obtendría el 42% de los votos, frente al 43% del candidato conservador, que no es precisamente un rendido admirador de Putin.
El escenario internacional será clave este año que acaba de comenzar, con elecciones en distintas partes del mundo previstas para el segundo semestre de 2026, y la escalada de conflictos peligrosos, como Ucrania, Irán o Taiwán, que involucran a las tres potencias nucleares del planeta: EEUU, Rusia y China.
Venezuela ha aparecido de sopetón en el mapa de conflictos de consecuencias imprevisibles; siendo España uno de los países que está en el epicentro del futuro venezolano. El muy bien informado –por involucrado- ex-presidente Zapatero, está en las claves de la situación, y –por tanto- Pedro Sánchez es, con toda seguridad, el líder europeo que mejor conoce los distintos escenarios que se están barajando.
En clave gubernamental, una transición democrática en Venezuela liderada por Delcy Rodriguez sería un gran éxito para el actual Gobierno, y una frustración inevitable para PP y VOX, cuyo discurso pro-Trump y de apoyo incondicional a la laureada Corina Machado, se interpretaría como una derrota política sin anestesia.