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Óscar Puente, contra las cuerdas: el primer informe oficial confirma que la vía estaba rota antes del paso del Iryo
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios establece que la "deformación" observada en el carril "son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado" anres del paso del tren que descarriló
El primer informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha dado un giro decisivo al caso Adamuz al confirmar que la vía estaba dañada antes de que pasara el tren Iryo, una conclusión que deja a Óscar Puente políticamente contra las cuerdas.
Según detalla el informe de la CIAF, durante la inspección del convoy siniestrado del Iryo en Adamuz se han detectado muescas en la banda de rodadura de las ruedas derechas de los coches 2, 3, 4 y 5, unas marcas que los técnicos consideran compatibles con una fractura previa del carril. No se trata de un daño provocado por el descarrilamiento, sino de indicios claros de que el tren circuló sobre una infraestructura ya comprometida.
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La CIAF va más allá y subraya que la deformación observada en el carril coincide con ese escenario, motivo por el cual las muestras han sido enviadas a un laboratorio metalográfico para determinar las causas exactas de la rotura. Aunque el informe evita cerrar hipótesis, el mensaje es demoledor: el problema del accidente de Adamuz estaría en la vía. Justo donde Adif y, por extensión, el Ministerio de Transportes de Óscar Puente, tienen la máxima responsabilidad.
Este primer documento oficial de la CIAF dinamita el discurso mantenido por Óscar Puente desde el primer momento del accidente de Adamuz, cuando se apresuró a pedir prudencia, a repartir responsabilidades difusas y a sugerir que la causa podía estar en el material rodante o en factores aún por determinar. Ahora, los datos técnicos señalan directamente al estado de la infraestructura y de las vías antes del paso del tren Iryo.
Mientras Óscar Puente guarda silencio ante este giro incómodo, Pedro Sánchez ha salido al paso asegurando que el Gobierno ha asumido “desde el primer momento” todas sus responsabilidades y defendiendo la alta velocidad como “un orgullo nacional”. Un mensaje grandilocuente que contrasta con la crudeza del informe técnico de la CIAF y con las preguntas que empiezan a acumularse: ¿por qué circulaba un AVE por una vía fracturada? ¿Qué controles fallaron?
Cinco días después del accidente, Adamuz entra en una nueva fase. La Guardia Civil ya ha entregado al juzgado el primer atestado tras concluir la inspección de la zona, una vez localizadas las 45 víctimas mortales cuya desaparición había sido denunciada. La investigación judicial avanza mientras el margen político de Óscar Puente se estrecha.
En paralelo, en Cataluña, Rodalies ha retomado el servicio tras dos días de parón total por el accidente de Gelida. Todas las líneas han recuperado la frecuencia habitual salvo la R4, donde continúan los trabajos de retirada de los vagones siniestrados. Dos accidentes graves en pocos días, una red bajo sospecha y ahora un informe de la CIAF que apunta directamente al mantenimiento de la vía. La pregunta ya no es qué pasó en Adamuz. La pregunta es hasta dónde llegará la responsabilidad política. Y si Óscar Puente seguirá sosteniendo que tiene “la conciencia tranquila” mientras los informes oficiales empiezan a decir justo lo contrario.
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