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"Están acojonados": el pánico en Moncloa a que la indignación por Adamuz estalle les llevó a suspender el funeral

Desde el Gobierno de Sánchez temen que el accidente de los trenes se les vuelva en contra con escenas como las del funeral de la dana en Valencia con insultos a Mazón: "es el karma, todo lo que orquestaron entonces ahora les pasa a ellos"

Pedro Sánchez y Óscar Puente en Adamuz

Pedro Sánchez y Óscar Puente en Adamuz

Enrique Martínez Olmos

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El Gobierno de Pedro Sánchez sorprendió anunciando que suspendía el funeral de Estado por las víctimas del accidente de los trenes de Adamuz previsto en Huelva el 31 de enero y que había organizado el propio Ejecutivo. La excusa, que muchas víctimas no podían asistir y que a decisión se ha tomado coordinada con la Junta de Andalucía. La realidad, que Moncloa ha entrado en pánico viendo que la indignación de las propias víctimas cada vez es mayor ante la gestión del Ministerio de Transportes de Óscar Puente, con declaraciones muy duras en los medios y hasta organizando protestas que querían hacer coincidir con el funeral.

Las imágenes del funeral por la dana en Valencia, con abucheos, gritos e insultos directos al entonces presidente valenciano Carlos Mazón, siguen muy presentes en la memoria del equipo de Pedro Sánchez. Aquella estrategia de agitación, jaleada y amplificada desde la izquierda política y mediática y desde el propio PSOE, que organizó una encerrona para poner a Mazón en el blanco, es ahora el espejo en el que no quieren mirarse ante el caso del accidente de Adamuz. “Es el karma: todo lo que orquestaron entonces ahora les puede pasar a ellos”, resume una fuente política.

La posibilidad de un funeral público con presencia del presidente Pedro Sánchez, ministros como Óscar Puente y diversas autoridades se percibió como una bomba de relojería. Familias rotas, trabajadores ferroviarios enfurecidos, viajeros indignados y una opinión pública cada vez más convencida de que el accidente de Adamuz no fue inevitable, sino consecuencia de falta de mantenimiento. El cóctel era demasiado peligroso para Moncloa como para enfrentarse ante eso en Huelva el 31 de enero con los sentimientos de las víctimas a flor de piel y numerosos vídeos circulando de indignación de los familiares o llamando ya a la protesta.

Además, hay mucho malestar en Huelva y entre las propias familias de las víctimas del accidente de Adamuz por la opción de un funeral de Estado organizado por el Gobierno totalmente laico sin ningún componente religioso o cristiano. “Huelva es un a tierra mariana y mi familiar está vivo gracias a la ayuda de Dios”, resume una mujer en uno de los vídeos más virales de los últimos días. Un elemento más que convertía el 31 de enero en un polvorín para Pedro Sánchez, Óscar Puente y compañía. “Moncloa está acojonada”, resumen. No por las víctimas, sino por lo que podrían decir. Porque sabe que esta vez no hay Carlos Mazón al que señalar, ni administración autonómica a la que cargar las culpas. Esta vez, el foco apunta directamente al corazón del Ejecutivo y del PSOE. Y eso, para un Gobierno que vive de la puesta en escena, es el peor de los accidentes.

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