Cuenta regresiva
La Luna pone las reglas: la razón por la que Artemis II no tiene fecha fija de despegue
La misión que devolverá astronautas al entorno lunar se mueve dentro de un delicado juego de fechas, clima y mecánica orbital

Logotipo de Artemis 2
El regreso de seres humanos a las inmediaciones de la Luna, previsto con Artemis II, no depende de una fecha rígida e inamovible. Aunque el calendario marca al 8 de febrero como el primer día posible, la realidad es mucho más compleja: la NASA trabaja con ventanas de lanzamiento, períodos que concentran varios días viables para despegar.
Cuando la órbita manda
Para que la nave Orion spacecraft pueda iniciar su viaje, el cohete Space Launch System debe despegar en un momento exacto. Solo en ciertos días del mes lunar la posición relativa entre la Tierra y la Luna permite una trayectoria eficiente, segura y compatible con el perfil de la misión.
Fuera de esas fechas, el consumo de energía aumenta, se alteran los tiempos de vuelo o directamente se vuelve inviable el retorno planificado. Por eso, cada mes ofrece apenas un puñado de oportunidades reales.
Antes de confirmar cualquier día, Artemis II debe superar una serie de pruebas críticas. La más importante es el wet dress rehearsal, un ensayo general en el que el cohete se carga completamente con combustible criogénico y se simula la cuenta regresiva. Recién después de aprobar ese examen y la revisión final de preparación, la NASA se permite fijar una fecha concreta.
El factor Tierra
Incluso con el espacio alineado, el planeta puede arruinar los planes. Desde el Kennedy Space Center, cada lanzamiento debe enfrentar variables como tormentas eléctricas, vientos intensos, humedad extrema o temperaturas inusuales, como las que ya obligaron a descartar intentos a comienzos de febrero.
A eso se suma la disponibilidad de la infraestructura, plataformas, radares, corredores marítimos y aéreos deben coordinarse con lanzamientos comerciales y operaciones militares. Y, además, está la recuperación de las zonas de amerizaje y los equipos que rescatarán a la tripulación también dependen del día exacto del despegue.
Un calendario flexible para una misión histórica
La NASA definió tres grandes ventanas de lanzamiento entre febrero y abril de 2026, que en conjunto suman al menos catorce oportunidades posibles. Este esquema permite absorber retrasos técnicos o climáticos sin tener que postergar la misión durante semanas enteras.
Artemis II no despegará "cuando se pueda", sino cuando todo esté alineado: la Luna, la Tierra, la nave y los sistemas que la llevarán. En una misión que marca el primer vuelo tripulado lunar en más de 50 años, esperar el día correcto no es una demora: es parte del plan.