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Bob Pop no será el hazmerreír de Barcelona porque no lo quieren ni los de Ada Colau: Pisarello le gana la candidatura
"Lo sorprendente es ha habido un 27% que quería fuera candidato a alcalde", señalan sobre el polémico cómico, que ha desatad todo tipo de reacciones, especialmente irónicas: "Parece el casting para una comedia"

Bob Pop y Gerardo Pisarello
Se esfuman nuestras ganas de pegarnos unas risas las próximas elecciones municipales en Barcelona. No habrá alfombra roja ni monólogo inaugural desde el balcón del Ayuntamiento para Bob Pop. El diputado de Sumar, Gerardo Pisarello, ha ganado las primarias de los Comuns con 1.046 votos, un 68,6%, y dejó en 412 apoyos, el 27%, al polémico cómico. Traducido: la militancia optó por un payaso ya conocido -entre sus éxitos su hispanofobia y quitar la bandera de España- que por otro más grande. Bob Pop era demasiado hasta para los decadentes de las huestes de Ada Colau.
Durante unos días, Barcelona contuvo la respiración ante la posibilidad de convertir las municipales de 2027 en una mezcla de debate presupuestario y late night. Ahora bien, el dato jugoso no es el 68,6% que se ha llevado Pisarello, sino ese 27% que pensó: “¿Y si probamos algo distinto?”. Más de uno de cada cuatro votantes de los Comuns de Ada Colau vio viable la opción Bob Pop para liderar la capital catalana. Lo cual, según se mire, es síntoma de pluralidad… o de que la política municipal ya compite directamente con Netflix. En el plano de la comedia, por supuesto.
Bob Pop, un cómico -si es que se puede llamar así porque gracia tiene poca- que frecuenta los círculos sanchistas o que colabora en medios como la Cadena SER, acumula además polémicas como presumir de que abusa de hombres drogados en saunas cuando no están en sus condiciones, tener un libro donde narra su experiencia en la sauna Adán del suegro de Pedro Sánchez, o trivializar la persecución del castrismo a los homosexuales diciendo que cuando los metían en la cárcel en Cuba “no era para tanto y lo pasaban bastante pirata”. Con estos antecedentes, hasta los Comuns de Ada Colau han decidido que cuanto más lejos esté de una candidatura en Barcelona, mejor.
Las reacciones al anuncio de que Bob Pop no competirá para ser alcalde de Barcelona no se han hecho esperar, la mayoría lamentando que nos quedamos sin ver lo que podría haber sido uno de los mayores esperpentos de la izquierda en España. “No lo quieren ni los decadentes de Ada Colau” o “las risas de las que nos habéis privado”, indicaban. Otras personas apuntaban que “lo sorprendente es que ha habido un 27% que quería que Bob Pop fuera candidato a alcalde” o que “Barcelona, cuna del modernismo y ahora del surrealismo político ¿Candidatura o casting para comedia?”. Al final, como decía uno, el problema es las alternativas que ofrecían los Comuns de Ada Colau, “difícil elección entre un tucumano (nacido en Tucumán) y uno que se vanagloria de abusar de personas ebrias sin que puedan defenderse”.
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Enrique Martínez Olmos