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Sánchez paga en salud 'el precio de la Moncloa': el desgaste físico del presidente en 8 años de poder año a año

Desde su regreso al liderazgo socialista en 2017 hasta la actualidad, la trayectoria de Pedro Sánchez ha estado marcada por una sucesión ininterrumpida de crisis. Primarias bajo sospecha, moción de censura, pandemia, indultos, amnistía, apagones, catástrofes climáticas y corrupción en el PSOE han configurado casi una década en la que el poder le ha hecho mella.

Pedro Sánchez  ysu evolución desde el 2018 al 2026.

Pedro Sánchez ysu evolución desde el 2018 al 2026.Europa Press

Alejandro Ibáñez
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La salud de Pedro Sánchez ya ha llegado al Congreso. Durante los últimos meses este asunto se ha comentado más ‘off the record’ y en las redes sociales, donde usuarios destacaban el evidente deterioro físico del presidente del Gobierno, especialmente en los últimos meses. Ahora, con el artículo de Miguel Ángel Pérez en 'Libertad Digital' afirmando que sufre problemas de salud y la pregunta de este miércoles de Cayetana de Álvarez de Toledo, la salud del jefe del Ejecutivo pasa a primer plano. Y es que sí, la salud del presidente del Gobierno es de interés general y más si pueden ser problemas relativamente graves.

Se puede decir que Sánchez está pagando el precio del poder. En su caso, el precio de la Moncloa. Casi 8 años (desde el 2 de junio de 2018) desde su llegada al poder moción de censura de por medio hasta este 2026 el líder del PSOE ha pasado una pandemia, amnistías, indultos, apagones, catástrofes climáticas, corrupción en el seno de su partido... Una retahíla de crisis que han supuesto una elevada presión y han acabado haciendo mella.

2017: primarias bajo sospecha

Pedro Sánchez celebra su victoria en las primarias de 2017.

Pedro Sánchez celebra su victoria en las primarias de 2017.Marta Jara / Europa Press

La victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE en mayo de 2017 supuso un regreso político tras su defenestración en 2016. Aquella campaña interna orquestada por 'la banda del Peugeot' terminó en unas primarias que, con los mensajes de Koldo García al descubierto, se ha demostrado que pudieron estar amañadas. Su victoria siempre estuvo bajo sospecha.

El otoño de 2017 estuvo marcado por el referéndum ilegal en Cataluña y la aplicación del artículo 155. Aunque Sánchez no estaba en el Gobierno, la crisis territorial tensionó su liderazgo y le obligó a posicionarse en un equilibrio complejo entre firmeza constitucional y diálogo. Fue el primer gran test de resistencia en una etapa que apenas comenzaba.

2018: moción de censura a Rajoy

Pedro Sánchez interviene durante el debate de moción de censura contra Rajoy en 2018.

Pedro Sánchez interviene durante el debate de moción de censura contra Rajoy en 2018.Europa Press

La sentencia del caso Gürtel precipitó la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa en junio de 2018. Fue un movimiento quirúrgico y políticamente bien pensado, pero también el inicio de una legislatura sostenida por una mayoría parlamentaria heterogénea y frágil. La dependencia de fuerzas nacionalistas e independentistas se convirtió en fuente constante de crítica.

Apenas instalado en el poder, el caso del máster de Cristina Cifuentes y las polémicas sobre su propia tesis doctoral lo situaron bajo escrutinio público. La oposición cuestionó su credibilidad académica y el debate mediático fue intenso. El desgaste ya no era solo político: la exposición permanente comenzó a marcar su imagen pública.

2019: Bloqueo, repetición electoral y máxima tensión

Pedro Sánchez firma con Pablo Iglesias su acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado de 2019.

Pedro Sánchez firma con Pablo Iglesias su acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado de 2019.Europa Press

2019 fue el año del bloqueo. Dos elecciones generales (abril y noviembre) y meses de negociaciones fallidas con Pablo Iglesias proyectaron la imagen de un país en manos de un Gobierno en clara parálisis institucional. Las negociaciones frustradas y el cruce de reproches internos desgastaron al presidente en funciones.

Finalmente, el acuerdo de coalición con Unidas Podemos inauguró el primer Gobierno de coalición de la democracia reciente. El pacto fue celebrado por unos y criticado por otros como una cesión ideológica. El precio político del acuerdo comenzó a pasar factura en forma de presión constante.

2020: La pandemia y el mando en crisis

Pedro Sánchez se quita la mascarilla en el Congreso el día 3 de junio de 2020.

Pedro Sánchez se quita la mascarilla en el Congreso el día 3 de junio de 2020.DANI DUCH/ POOL

La irrupción del COVID-19 sin duda marcó un punto de inflexión. La declaración del estado de alarma, los confinamientos y la crisis sanitaria más grave en un siglo situaron al presidente en el centro de decisiones dramáticas y no siempre acertadas. Las ruedas de prensa diarias y los mensajes institucionales evidenciaron la magnitud del desafío.

Las críticas por la gestión inicial de la pandemia, la manifestación del 8-M y las cifras de fallecidos generaron una tensión sin precedentes. La presión política y mediática fue permanente. Fue el año en que el poder mostró su cara más exigente.

2021: Vacunas, indultos y el volcán de La Palma

Pedro Sánchez con Ángel Víctor Torres tras la erupción del volcán de La Palma.

Pedro Sánchez con Ángel Víctor Torres tras la erupción del volcán de La Palma.Europa Press

Con el COVID todavía muy presente (mascarillas, repuntes, nuevas variantes y vacunas mediante), la concesión de indultos a los líderes del procés condenados por el Tribunal Supremo reavivó la confrontación política. La medida fue presentada por el Ejecutivo como apuesta por la convivencia; la oposición la calificó de cesión inadmisible. El debate se trasladó a la calle y al Parlamento. La polarización empezó a crecer hasta llegar a cotas elevadas y cada sesión de control se convirtió en un pulso... y desde ese momento, casi cuatro años, esta presión ha sido una constante. 

En septiembre, la erupción del volcán en La Palma añadió una emergencia nacional de enorme impacto humano y económico. La reconstrucción, las ayudas y las críticas sobre la rapidez de la respuesta administrativa mantuvieron el foco durante meses. Fue otro episodio que reforzó la idea de una presidencia sometida a desgaste permanente.

2022: Guerra en Europa, crisis energética y la ley del solo sí es sí

Irene Montero, Ione Belarra y Pedro Sánchez en un acto celebrado el 6 de julio de 2022

Irene Montero, Ione Belarra y Pedro Sánchez en un acto celebrado el 6 de julio de 2022

La invasión de Ucrania alteró el tablero internacional. España asumió compromisos en el marco de la OTAN y organizó la cumbre de Madrid. La política exterior adquirió mayor protagonismo. En paralelo, la crisis energética y la inflación golpearon a los hogares. Las medidas para contener los precios y el llamado “mecanismo ibérico” fueron defendidas por el Gobierno, pero criticadas por sus adversarios. Esa presión económica que aún a día de hoy siguen sufriendo los españoles se tradujo inevitablemente en desgaste político.

Además la aprobación de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, más conocida como ley del sí es sí, impulsada por Irene Montero y compañía en agosto de 2022 derivó en una crisis política considerable al conocerse las primeras rebajas de penas a agresores sexuales debido a las lagunas en la norma. Además, en junio de 2022, la tragedia en la frontera de Melilla, que resultó en decenas de muertos, puso el foco sobre la gestión de Interior y el ministro Fernando Grande-Marlaska por la actuación policial y la falta de transparencia.

2023: Elecciones y resistencia

Pedro Sánchez interviene en un acto público en Sevilla el 30 de septiembre de 2023.

Pedro Sánchez interviene en un acto público en Sevilla el 30 de septiembre de 2023.ROCÍO RUZ/EUROPA PRESS

Las elecciones municipales y autonómicas de mayo supusieron un revés para el PSOE. Una tendencia que han ido manteniendo también hasta estos días. Sánchez adelantó las generales a julio en una decisión arriesgada. La campaña fue áspera, marcada por el debate sobre pactos y por la entrada de la figura de Alberto Núñez Feijóo. El resultado dejó de nuevo un Parlamento fragmentado. Las negociaciones para la investidura incluyeron de nuevo los pactos con el independentismo catalán, dando paso al controvertido debate sobre la amnistía a los implicados en el procés. La tensión política volvió a situarse en niveles máximos.

2024: La DANA, Begoña Gómez y la amnistía

Pedro Sánchez en su visita a la zona de la DANA

Pedro Sánchez en su visita a la zona de la DANAEuropa Press

La aprobación de la ley de amnistía generó movilizaciones y recursos ante el Tribunal Constitucional. La oposición denunció una ruptura del consenso constitucional, mientras el Ejecutivo defendía la medida como cierre del conflicto catalán. Las sesiones parlamentarias seguían siendo especialmente duras. El clima político crispado alimentó el relato de un presidente sometido a un desgaste constante.

A ese clima ya crispado se sumó la DANA que golpeó con fuerza la Comunidad Valenciana, especialmente la ciudad de Valencia. Las muertes y daños materiales pusieron el foco sobre la actuación del Gobierno central y el valenciano de Carlos Mazón. La gestión de la emergencia volvió a situar al presidente y sus ministros ante un escenario de máxima crítica pública.

Por supuesto no olvidar que en este año dos de sus familiares directos empezaron sus problemas con la justicia: su esposa Begoña Gómez y su hermano David Sánchez. Concretamente fue el 24 de abril de 2024 cuando se inició la investigación contra su mujer. La repercusión mediática fue inmediata y elevó el nivel de exposición del jefe del Ejecutivo. Sánchez denunció una estrategia de desgaste basada en la judicialización de la política y un ataque personal, mientras la oposición exigía explicaciones públicas que todavía espera mientras su mujer cada vez está más cercada por la justicia. Lo mismo con su hermano, que todavía está pendiente del juicio por la adjudicación de su plaza en la Diputación de Badajoz.

2025: el peor año de Sánchez con la corrupción del PSOE

Pedro Sánchez y María Jesús Montero en el Congreso de los Diputados a 17 de septiembre de 2025.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero en el Congreso de los Diputados a 17 de septiembre de 2025.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Si 2024 estuvo dominado por la batalla política en torno a la amnistía, 2025 quedó marcado por un doble golpe al presidente: la condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y la explosión del llamado caso Koldo, con los dos últimos secretarios generales del PSOE imputados: José Luis Ábalos y Santos Cerdán. El primero de ellos también ministro.

La sentencia contra el máximo responsable del Ministerio Público abrió un escenario inédito (ocurría por primer vez en la historia de España), alimentando el debate sobre la independencia de la Fiscalía y el criterio seguido en su nombramiento. La oposición elevó el tono y situó el foco en la responsabilidad política del Ejecutivo, cuestionando la salud institucional del sistema. Una postura apoyada por asociaciones mayoritarias de jueces.

En paralelo, el avance de las investigaciones del caso Koldo - vinculado a presuntas irregularidades en contratos de material sanitario durante la pandemia- amplificó la erosión. Las revelaciones periódicas, los registros y las derivadas políticas han mantenido al Gobierno en una posición defensiva durante meses en el que Sánchez ha ido casi a escándalo por semana.

Aunque el presidente no está formalmente implicado, la evidente proximidad de algunos protagonistas al núcleo del poder ha convertido el caso en un desgaste directo para Ferraz y por ende La Moncloa. El relato de una legislatura permanentemente asediada y en la cuerda flojo encontró en 2025 uno de sus capítulos más delicados.

2026: El peso de una década

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante el acto de la firma del SMI a 16 de febrero de 2026.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante el acto de la firma del SMI a 16 de febrero de 2026.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Nueve años después de recuperar el liderazgo del PSOE, Sánchez llega a 2026 con una trayectoria marcada por crisis sucesivas: territoriales, sanitarias, económicas y diplomáticas. Cada etapa ha supuesto un pulso político de alta intensidad. Ahora mismo, el escenario sigue siendo de presión máxima: fragilidad parlamentaria, el accidente de Adamuz, múltiples casos de presunto acoso sexual en el PSOE, Ábalos y Cerdán cerca del juicio... Además de que el 'caso Begoña' sigue abierto y que decir del de su hermano, con el juicio todavía por celebrar. Todo ello supone un desgaste que no es solo electoral o parlamentario, sino también simbólico, visible y palpable en el deterioro físico del presidente de España y que ha podido desembocar en esos posibles problemas de salud.

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