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Sánchez pactó con la dictadura iraní boicotear las sanciones económicas de Trump
Acordó en 2020 trueques humanitarios que fracasaron: Teherán no quería medicinas, sólo dinero para la Guardia Revolucionaria mientras impagaba a los médicos en plena pandemia

Pedro Sánchez con su homólogo iraní, Hasán Rohaní
Sánchez no sólo combate la guerra de Trump para liquidar la tiranía iraní. Boicoteó también en 2020 sus sanciones económicas contra Teherán, heredadas y avaladas por Biden.
El 21 de abril de 2020 lo acuerda telefónicamente con su homólogo iraní, Hasán Rohaní.
"Creemos que las sanciones estadounidenses han tenido un profundo impacto en la economía iraní y la salud de la población, especialmente en estos momentos difíciles de la pandemia de coronavirus, y España y la Unión Europea no están de acuerdo con estas sanciones", sentencia Sánchez.
Compra el mensaje del tirano: “Las relaciones deben basarse en principios humanitarios y EEUU nos aplica sanciones incluso sobre medicinas”, clama Rohaní.
Sánchez anuncia su apoyo al mecanismo de la UE (Instex) para preservar exportaciones humanitarias.
Añade que las relaciones con la dictadura iraní eran muy buenas: "Es muy importante que reanudemos nuestras relaciones comerciales en esta situación".
Por tanto, Sánchez boicotea tanto las fórmulas pacíficas como bélicas para derrocar a los ayatolás.
Su represión interna ha costado hasta hoy más muertos que las bombas de Trump. Sin contar las víctimas de guerras que ha forzado vía Hamás y Hezbolá.
España
El pacifista Sánchez aprueba ventas militares por 100.000 millones (1.200 a EE UU)
Francisco Mercado
Sánchez pisotea la memoria democrática. El PSOE llamaba “traición y falsa neutralidad” en 1936 la no intervención de Francia y Reino Unido contra los dictadores fascistas en España.
Qué era Instex
Instex fue una iniciativa para intercambiar crudo iraní por productos sanitarios/humanitarios, nunca dinero, para evitar su desvío a fines militares.
Fracasó. Irán no quiso utilizar esta vía. Lo admiten todos los socios de Instex, incluida España.
"Los accionistas de Instex han decidido liquidar Instex. Durante los últimos cuatro años, Instex ha buscado constantemente facilitar los intercambios comerciales entre Europa e Irán.
Por razones políticas, Irán ha impedido sistemáticamente que Instex cumpla su mandato. Irán solo aceptó una única transacción, a principios de 2020, para la exportación de productos médicos de Europa a Irán.
Posteriormente, Irán bloqueó sistemática y deliberadamente otras propuestas de transacciones entre Reino Unido, Noruega, UE e Irán. Esto se debió a la determinación política de impedir el uso de Instex bajo cualquier circunstancia.
Por lo tanto, los líderes iraníes han optado por actuar en contra de los intereses de su pueblo al negarse a cooperar en la exportación de medicamentos y otros productos esenciales”.
Irán nunca quiso socorrer a su población en plena pandemia. Sólo buscó dinero para sus fines bélicos y terroristas.
Amnistía Internacional: “El gobierno iraní ha ignorado las peticiones presentadas por altos cargos responsables de las prisiones de Irán para que les faciliten más recursos a fin de controlar la propagación de la COVID-19 y tratar a las personas presas infectadas”.
Un mes antes del pacto de Sánchez con Rohaní para romper el embargo, el hoy fallecido Jamenei retiró 1.000 millones de euros del Fondo de Desarrollo Nacional de Irán para combatir la pandemia, pero su ministerio de Salud recibió sólo el 27% de esos fondos.
Resultado: no pudo pagar a los trabajadores sanitarios en plena lucha contra el coronavirus, según IranWire.
Jamenei sí aumentó ese mes un 33% los fondos para la Guardia Revolucionaria, grupo terrorista para EEUU y UE.
Y duplicó el presupuesto de los Basij, que utilizan niños soldados para exportar el terror y reprimir la disidencia interna. Los sicarios fueron más mimados que los médicos en plena pandemia.
En 2020 Irán ejecuta al menos a 233 personas. Algunas por “enemistad con Dios”. Mientras Sánchez levanta el pie sobre Irán, su dictadura fulmina protestas a balazos con víctimas mortales, detenciones y ejecuciones.
Y las mujeres siguen aplastadas a extremos esclavistas sin parangón. Siete años más tarde nada ha cambiado, sino a peor. Se protesta más, pero se reprime y mata más. La ONU lo denunció en 2025. Tres ejecuciones diarias. 108 feminicidios.
Cuando Sánchez boicotea el embargo norteamericano en 2020, la UE también tiene sancionados cargos y firmas iraníes por terrorismo de estado.
Incluye inmovilización de fondos y recursos, exportación de bienes o equipos que puedan ser utilizados para la represión y equipos de vigilancia de las telecomunicaciones.
Dos años más tarde, 2022, tras el fiasco humanitario de Instex, la UE recrudece las sanciones contra Irán por su implicación en la guerra contra Ucrania, su brutal represión interna y su carrera nuclear.
Ahí Sánchez ha ido a remolque de Bruselas, al contrario que en sus ataques a Israel y Trump.
No hay monólogos de Sánchez condenando la teocracia de Irán y sus guerras. Ni su cautiverio femenino. La violación marital es legal y la violencia de género se tolera. Y la policía de la moral vigila su cabello, vestimenta y velos.
La dictadura iraní ya dura 47 años. Una década más que la franquista. ¿Cuál es la vía Sánchez para abolirla sin sanciones ni guerras?
¿Tras ocho años de akelarres sobre un tirano difunto hace medio siglo, podría perseguir dictaduras vivas como la iraní que reprime, mata y tortura? Y eso viola el derecho internacional. Lo dice la UE, no Trump.