Sánchez se propone seguir al frente del PSOE si pierde “por la mínima” en 2027
Las diferencias en porcentaje entre PP y PSOE en las andaluzas se transforman en un dato muy relevante; tanto que la oposición interna a Pedro Sánchez trabaja en dos escenarios para el futuro del actual líder socialista

El presidente Pedro Sanchez tendrá las andaluzas como termómetro interno
Pedro Sánchez se comió el turrón en Moncloa y se comerá en Palacio las torrijas de Semana Santa, pero ¿se le indigestará la Coca de San Juan, el postre típico de Andalucía? El PP sacó al PSOE 17 puntos en las autonómicas de Extremadura, 10 puntos en las regionales de Aragón y menos de 5 puntos en las recientes elecciones en Castilla y León. En las andaluzas, ¿seguirán estrechándose las diferencias, o el PSOE se despeñará por debajo del 24%?
Hay consenso general entre los socialistas en vaticinar unos malos resultados en las autonómicas andaluzas, convertidas en una auténtica reválida dado que dentro de un año -mayo 2027- el PSOE se enfrentará a uno de los peores escenarios posibles en las autonómicas y municipales, cuyo resultado en 2023 fue un gran fracaso para Pedro Sánchez, que se vio forzado a convocar unas generales que perdió frente a Alberto Núñez Feijoo.
España
El PP al borde de revalidar la mayoría absoluta en Andalucía; Vox puede superar al PSOE
Sandra Sánchez
Las diferencias en porcentaje entre PP y PSOE, dando por hecho que ganar al PP es una quimera, se transforman en un dato muy relevante; tanto que la oposición interna a Pedro Sánchez trabaja en dos escenarios para el futuro del actual líder socialista.
El primer escenario es el más favorable para el presidente del Gobierno: si el PSOE pierde las generales de 2027 por una diferencia de cuatro puntos frente al PP, Pedro Sánchez acreditaría una capacidad de resistencia de tal nivel que justificaría ante las bases socialistas su continuidad al frente del PSOE como secretario general.
Si, por el contrario, la diferencia entre PP y PSOE se agranda hasta los cinco, siete o más puntos, el volumen de la derrota justificaría un cuestionamiento a la continuidad de Sánchez al frente del PSOE, y se abriría la posibilidad de que la corriente crítica disputara con ciertas posibilidades de éxito el liderazgo del Partido Socialista a partir de 2027.
2028, el Congreso Ordinario del PSOE
Si se cumplen, como seria procedente, las previsiones estatutarias, a finales de 2028 debería celebrarse el Congreso Ordinario del PSOE, condicionado por el resultado final de las elecciones generales de 2027, que con mucha probabilidad –aunque no certeza- supondrá la llegada al Ejecutivo de una mayoría de PP más VOX.
¿Es posible un “sanchismo” sin Sánchez?
Es la pregunta que se hacen muchos socialistas, incluidos muchos de los que hoy se declaran “sanchistas”. El consenso de los analistas consultados determina que si el actual secretario general sufre una derrota contundente tendría que adelantar el Congreso Ordinario, inmediatamente después de celebrarse las generales, excluyéndose de la disputa por la dirección socialista.
Si se produjera una “dulce derrota”, el “sanchismo” sobreviviría, aunque tendría que enfrentarse “cuerpo a cuerpo” con los renovadores, que llevan meses organizándose con vistas precisamente a ganar el Congreso a finales de 2028, o antes... si se convocara.
El perfil de los críticos: profesionales jóvenes que no dependan de los Presupuestos
Con tantos meses por delante, la red de dirigentes renovadores sigue creciendo en los territorios, y ya ha entrado en fase de “coordinación”, aunque casi clandestinamente ya que la mayoría de las bases socialistas mira con recelo a los críticos y trata de neutralizar su crecimiento con actitudes de una adhesión extrema a la actual dirección de Ferraz.
¿Cómo recluta la disidencia del “sanchismo”?
Los perfiles son de profesionales que no viven exclusivamente de los Presupuestos ni del empleo público, y que –por tanto- tienen suficiente autonomía profesional. La juventud no está siendo un condicionante excluyente, pero el postsanchismo busca con ahínco a los más jóvenes para encarrilar su proyecto.
Jordi Sevilla no está teniendo liderazgo alguno en esta fase de agregación de críticos, pero si ha adquirido un papel muy relevante, organizando debates, jornadas y reuniones grupales en las que participan profesionales que destacan en su respectiva área de competencia.
En clave política, la vivienda se considera la “prioridad número uno”, no tanto por las carencias obvias en alquiler y compra, si no como síntoma de una aguda crisis generacional –argumentan- que impide desarrollar proyectos vitales a miles de jóvenes españoles.
Esta perspectiva la consideran trascendental para explicar el auge de VOX en el electorado joven, del mismo modo que en 2015 fue Podemos la fuerza que capitalízó el malestar social de la juventud; hasta el punto de que en las elecciones generales de 2015 el partido Podemos quedó a menos de dos puntos del PSOE.
Los críticos reprochan a Sánchez y a la actual dirección de su partido que no esté “echando el resto” para resolver un problema que desmoraliza a la juventud europea: “estamos perdiendo un tren que nos va a estigmatizar para siempre –razona uno de los dirigentes críticos-, y lo más absurdo es que tampoco el resto de fuerzas políticas está aportando soluciones viables: lo cierto es que estamos desperdiciando una gran oportunidad”.