juicio a ábalos

Expareja de Koldo reconoce haber recogido sobres en Ferraz a nombre de Ábalos y detalla cómo trabajaban para el exministro
La declaración de Patricia Uriz en el Tribunal Supremo ha abierto una nueva grieta en el caso Ábalos: mientras intenta restar credibilidad a los mensajes que apuntan a pagos irregulares, confirma que los gastos vinculados al PSOE se abonaban en sobres cerrados y en efectivo.
Patricia Uriz, que ha llegado con peluca, gafas de sol y tapándose el rostro tal y como ha hecho el resto de veces que se le ha visto públicamente (declarando en el Senado, por ejemplo), ha sido una de las protagonistas de este lunes en el Tribunal Supremo en el marco del juicio a José luis Ábalos. La expareja de Koldo ha negado los indicios más comprometidos sobre su posible implicación pero sí ha dejado al descubierto una operativa que vuelve a situar el foco en los pagos en efectivo en Ferraz, confirmando ese trasiego de sobres del que ya habló Joseba García, hermano de Koldo.
La testigo ha asegurado que los gastos que se tramitaban desde la sede socialista en Ferraz “siempre” se devolvían en metálico. Uriz ha relatado que su expareja, Koldo, manejaba “dos sobres” para diferenciar los gastos del Ministerio de los correspondientes al partido. Una dinámica que, según su versión, respondía a la necesidad de separar actividades institucionales de las orgánicas de Ábalos cuando ejercía funciones políticas.
El procedimiento, según ha explicado, era meticuloso en apariencia: recopilación de tickets, elaboración de una hoja de Excel con fechas, lugares e importes, y envío a Ferraz. Algo en lo que, según ha reconocido, ayudaba de manera habitual al que por entonces era su pareja. Pero el reembolso final llegaba en efectivo, pero ha insistido en que siempre estaba justificado y siempre en sobres. Uriz incluso ha reconocido que en ocasiones era ella misma quien recogía esos sobres cuando ni Koldo ni Ábalos estaban disponibles. Después, los distribuía: el de su expareja se lo entregaba directamente, mientras que el del exministro lo dejaba a su secretaria en el Ministerio. Sobre el contenido exacto de los mismos, ha evitado concretar. Ha afirmado que no veía los billetes, ya que llegaban cerrados. Pero la mecánica, tal y como se entiende de su propia declaración, parecía estar plenamente normalizada.
Koldo, al servicio de Ábalos
Más allá de este punto clave, Uriz ha tratado de restar importancia a otros aspectos de la investigación y ha dado detalles de como era la relación entre ministro y asesor. Ha explicado que tanto ella como Koldo se encargaban de gastos personales de Ábalos, desde billetes de transporte hasta compras cotidianas como tabaco, libros o servicios de tintorería. Es decir, cómo trabajaban para él.
Uriz ha pretendido desvincularse de los mensajes de WhatsApp en los que aparecen términos como “chistorras”, “soles” o “lechugas” (interpretados por los investigadores como referencias a dinero) afirmando que no encajan con su forma de expresarse. Según ha dicho, “no lo he podido escribir yo”, poniendo en duda el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Además ha señalado que los mensajes analizados por la UCO podían estar descontextualizados y que las conversaciones eran difíciles de seguir debido al uso de dos teléfonos por parte de Koldo, quien podía enviar hasta 200 mensajes en un solo día.
También ha negado haber recibido pagos directos del empresario Víctor de Aldama y ha asegurado que apenas tenía conocimiento de sus actividades, más allá de haber escuchado conversaciones relacionadas con la llegada de mascarillas durante la pandemia.
Pero, pese a todos los matices introducidos en su testimonio, el elemento que sobresale es el mismo que durante la semana pasada: los sobres en Ferraz. La imagen que deja su declaración es la de un sistema en el que el efectivo -y los sobres- jugaban un papel central.