Ahora perderá María Jesús Montero; luego les tocará a Diana Morant y Óscar López
Los “críticos” a la actual dirección socialista que lidera Sánchez tratan de sobrevivir al discurso oficial: “la única estrategia que tenemos es enfrentarnos a Vox y a la “prioridad nacional”

Pedro Sánchez y su estrategia: los territorios no le importan
La corrupción interna sí preocupa en el PSOE, máxime cuando en la Audiencia Nacional está pendiente de sustanciarse la supuesta financiación irregular socialista, y la UCO ha entrado hasta la cocina para escudriñar las salidas de sobres y los ingresos sin contabilizar a los que se han referido Koldo García y De Aldama en el Supremo la semana pasada.
Todo el PSOE es consciente de la gravedad del momento, y sus dirigentes se disponen a asimilar el rosario de probables derrotas de los candidatos ungidos por Sánchez en los procesos electorales que están por venir: se descuenta la victoria de Moreno Bonilla en Andalucía, aunque María Jesús Montero cree posible rescatar algún escaño para evitar el desastre absoluto y vaya a ejercer de líder de la oposición en el Parlamento autonómico.
Andalucía
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Los “críticos” a la actual dirección que lidera Sánchez tratan de sobrevivir al discurso oficial: “la única estrategia que tenemos es enfrentarnos a Vox y a la “prioridad nacional”, descalificando a Feijóo por asumir la “línea política de la ultraderecha española”
Resulta que todo lo que no sea asumir el reduccionista discurso oficial, es “distraer” al PSOE de su objetivo central, de modo que la discrepancia –incluso dando por buena la acción de gobierno de Sánchez- se ha vuelto imposible de plantear a nivel orgánico.
España
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La principal crítica que se formula desde la red de renovadores es que los candidatos que disputarán las autonómicas y municipales en 2027 han sido colocados desde Ferraz, con el argumento de que “no conviene distraer a la organización del objetivo central que es apoyar a nuestro gobierno y al presidente”.
Los discrepantes asumen que a Pedro Sánchez no le preocupa especialmente el resultado adverso en las regiones y grandes municipios; “sigue enfocando la acción política del PSOE al “combate final” de las generales, al pulso definitivo Sánchez-Feijóo”.
La campaña de las andaluzas, como era previsible, no aporta hasta el momento grandes novedades: un Moreno Bonilla pegado al terreno, eludiendo los debates nacionales, con el ruido de fondo del duelo que protagonizan Feijóo y Sánchez; el primero blandiendo la “escandalosa corrupción del número 1, Sánchez”, y el presidente, machacando con la “prioridad nacional” y el sometimiento del PP a Vox.
Lo que llama poderosamente la atención es la indiferencia de los socios de Sánchez con las revelaciones manifestadas por Koldo y De Aldama en el Supremo durante el juicio del “caso mascarillas” o la agenda judicial que se irá desgranando en los próximos meses.
Con Sumar y Podemos enzarzados en la configuración de una alternativa “a la izquierda del PSOE”; y Junts y PNV reenganchados a la agenda de Sánchez, alejando en el tiempo una moción de censura para dinamitar la Legislatura, o levantándose de cualquier negociación que permita aprobar o enmendar toda iniciativa parlamentaria del Grupo Socialista.
PNV y Junts vuelven al redil
El PNV ha aceptado las disculpas del PSOE por el “piscinazo” (creado por IA y difundido en redes sociales) del presidente del partido, Aitor Esteban. Tras un sonoro rapapolvo al PSE, su socio de coalición en Euskadi, se descarta un portazo peneuvista a Sánchez y el bloqueo de la Legislatura.
Junts, por su parte, instará este lunes al Gobierno a “sentarse a negociar ya el nuevo decreto de prórroga de los alquileres”, incorporando a la negociación “la recaudación del IVA por parte de algunos autónomos”.
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La prioridad del partido de Puigdemont no parece ser desalojar a Sánchez en estos momentos, sino neutralizar la apisonadora de la ultraderecha secesionista de Aliança Catalana. Ni siquiera el aplazado indulto -”sine die”- a su líder en el exilio parece motivo suficiente para dinamitar la Legislatura antes del verano.
Los juicios que están llenando la actualidad política, y cuyas sentencias se conocerán en los próximos meses, no parecen condicionar a los socios de Sánchez. Hasta ahora, se trataba de “ovejas descarriadas”, de una corrupción de comisionistas, pero la Audiencia Nacional, con la UCO al frente, dirime el futuro del Gobierno, del PSOE y de Sánchez, dependiendo de la cuantía del hipotético fraude en la contabilidad del PSOE y de la existencia (o no) de una Caja B en Ferraz.
Sánchez trata de contraprogramar los juicios en el Supremo con los estimables datos económicos desgranados con su estilo conciliador por el vicepresidente Cuerpo, manteniendo viva la Legislatura con unos socios incómodos arrastrando los pies, y preparando una visita papal, que el líder socialista quiere convertir en un respaldo a su política migratoria y una crítica de Su Santidad al mantra de la “prioridad nacional”,
Seguramente, Sánchez volverá a comer el turrón en La Moncloa o en La Mareta, pero al inicio de 2027 todo está dispuesto para que sus socios bloqueen la Legislatura, abriendo la puerta a una campaña electoral que durará un semestre completo: enero-julio de 2027.