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La gestión del hantavirus coloca a Mónica García en la cuerda floja: Canarias denuncia "la tensión máxima" con Sanidad

El presidente canario Fernando Clavijo apunta a la ministra como la responsable de no trasladar la información en conversaciones muy tensas, en una crisis sanitaria que ha provocado un gran choque institucional

Mónica García y el crucero MV Hondius con hantavirus

Mónica García y el crucero MV Hondius con hantavirus

Enrique Martínez Olmos

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La gestión del crucero con casos de hantavirus ha pasado en apenas horas de ser una alerta sanitaria a convertirse en una crisis política de primer nivel. Y en el centro de la tormenta aparece ahora la ministra de Sanidad, Mónica García, cada vez más cuestionada por la forma en la que el Gobierno ha manejado una situación que ha provocado un choque frontal con Canarias y su presidente, Fernando Clavijo.

El barco llegará finalmente el próximo domingo al puerto tinerfeño de La Granadilla y está previsto que la evacuación de los pasajeros comience el lunes. Pero antes incluso de atracar, el conflicto institucional ya navega a toda máquina. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha elevado el tono hasta niveles inéditos, denunciando falta de información, improvisación y una gestión marcada por el desconcierto. El enfado del Ejecutivo autonómico no se limita al fondo de la decisión, sino especialmente a las formas con las que, aseguran, se ha actuado desde el Gobierno de Sánchez y en concreto desde el ministerio de Sanidad de Mónica García.

La conversación telefónica entre Clavijo y Mónica García que desvela El Mundo refleja a la perfección el clima de tensión. “¿Y qué es eso de que el barco va para Canarias?”, llegó a espetarle el presidente autonómico a la ministra, visiblemente molesto por enterarse prácticamente a posteriori de una decisión que afecta directamente al archipiélago. Pero el momento más delicado llegó después. Según fuentes cercanas a las conversaciones, Clavijo exigió explicaciones sobre quién había tomado realmente la decisión y cuál era el acuerdo concreto alcanzado con la Organización Mundial de la Salud. La respuesta de la ministra -“ya te lo pasaré”- no hizo más que aumentar la sensación de descontrol.

El argumento trasladado por Sanidad, basado en que Cabo Verde no tendría capacidad para afrontar una emergencia sanitaria, disparó aún más la preocupación en Canarias. “Entonces es que pueden estar contagiados”, reaccionó Clavijo. La respuesta posterior de Mónica García intentando rebajar la alarma no logró disipar las dudas. Para Clavijo el razonamiento es claro: si la OMS considera que el barco debe dirigirse a Canarias por motivos de seguridad sanitaria, es porque existen incertidumbres reales sobre el estado de los pasajeros. Y ahí surge otro elemento sensible: la limitada capacidad hospitalaria específica del archipiélago para afrontar una situación de alta complejidad.

Lejos de calmar el ambiente, el cierre de la conversación terminó de incendiarlo. Según las versiones trasladadas desde Canarias, la ministra zanjó el intercambio alegando falta de tiempo porque debía comparecer ante los medios. Un gesto que en el Gobierno autonómico interpretan como una muestra más de precipitación y escasa coordinación. La sensación en Canarias es que la crisis se ha gestionado sobre la marcha, sin transparencia suficiente y sin contar realmente con la comunidad afectada. Y esa percepción empieza a tener consecuencias políticas directas para Mónica García, cuya actuación ya está siendo duramente cuestionada tanto por la oposición como desde algunos sectores autonómicos.

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