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La Gertru, la 'algo más que secretaria' de Zapatero que es pieza esencial en la trama de blanqueo

Según el auto del juez Calama, María Gertrudis Alcázar Jiménez tiene un papel relevante y mediaba con Julio Martínez, además de intervenir para dar apariencia de legalidad a los movimientos económicos investigados.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero comparece ante la Comisión de Investigación sobre el ‘caso Koldo’, en el Senado.Eduardo Parra / Europa Press

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Hay secretarias que organizan agendas. Y luego está María Gertrudis Alcázar Jiménez, 'Gertru' para el círculo de confianza de José Luis Rodríguez Zapatero. El auto del magistrado José Luis Calama no la describe como una simple asistente administrativa, sino como una pieza “operativa esencial” dentro de una presunta organización criminal orientada al “ejercicio ilícito de influencias”. 

La resolución judicial dibuja un esquema mucho más profundo que el de una colaboradora de despacho. Según el juez, Gertru actuaba bajo “instrucciones directas” del expresidente del Gobierno desde una oficina situada en el número 35 de la calle Ferraz de Madrid, justo frente a la sede federal del PSOE. No se trataría, según la investigación, de un mero lugar de trabajo, sino del auténtico centro neurálgico desde el que se coordinaba la actividad documental y financiera del entramado.

El auto es especialmente contundente al describir las funciones atribuidas a la histórica colaboradora de Zapatero. El magistrado sostiene que en esa oficina “se elaboraba y archivaba la documentación ficticia que sustenta la actividad económica y financiera del entramado”. Y añade un detalle especialmente comprometedor: Gertrudis Alcázar era quien gestionaba la cuenta presidentezapatero@presidentezapatero.com, señalada por los investigadores como el principal canal interno de comunicaciones de la red.

La investigación pone además el foco sobre el origen mismo del dominio digital utilizado presuntamente para las operaciones. Presidentezapatero.com fue registrado el 27 de marzo de 2015 y figura, según el auto, a nombre de la propia Gertru. Pero hay un elemento que multiplica las sospechas: para formalizar ese registro se utilizó el correo corporativo galcazar@psoe.es, vinculado al PSOE

Ese detalle introduce un elemento político explosivo en una causa que ya de por sí amenaza con convertirse en una de las más delicadas de los últimos años. Porque la sombra que planea sobre la investigación no afecta únicamente a relaciones empresariales o movimientos financieros opacos, sino que sitúa estructuras y medios vinculados al PSOE en el perímetro operativo de la trama investigada.

Uno de los capítulos más sensibles del auto judicial gira alrededor del rescate de Plus Ultra. Según los investigadores, una sociedad constituida en Dubái habría servido para canalizar pagos relacionados con aquella polémica operación financiada con dinero público. Y, de nuevo, el nombre de Gertru aparece en el centro de la maniobra. El juez sostiene que María Gertrudis Alcázar actuó como intermediaria entre Zapatero y el empresario Julio Martínez, trasladando instrucciones concretas para poner en marcha esa estructura societaria en Emiratos Árabes Unidos. La secretaria, según el relato judicial, no era una mera receptora de órdenes burocráticas: ejercía de enlace operativo entre el expresidente y los actores empresariales implicados.

La relevancia que el magistrado otorga a la figura de Gertru quedó reflejada en una medida poco habitual y extraordinariamente reveladora. Durante el registro del despacho de Zapatero en Ferraz, José Luis Calama autorizó expresamente un “registro corporal externo” sobre María Gertrudis Alcázar. El objetivo era evitar la posible ocultación o destrucción de dispositivos electrónicos o documentación relevante para la causa.

La decisión judicial refleja hasta qué punto los investigadores consideran que la secretaria custodiaba información crítica para reconstruir el funcionamiento del entramado. Teléfonos móviles, memorias externas, documentación sensible o comunicaciones internas podían, según el juez, encontrarse bajo su control directo. Durante años, Gertru ha sido una figura silenciosa pero omnipresente junto a Zapatero.

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Discreta, alejada de los focos y prácticamente desconocida para la opinión pública, su papel parecía limitado a las funciones habituales de confianza que acompañan a cualquier expresidente. Sin embargo, el auto del juez Calama rompe por completo esa imagen y la sitúa en una posición mucho más delicada: la de engranaje imprescindible de una supuesta red de influencias y blanqueo con conexiones internacionales.