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Sánchez vuela a la cumbre de la OTAN sin su 'Bego', mientras Trump lo espera para leerle la cartilla

El presidente viaja este martes a Ankara y abrirá su agenda con la cena ofrecida por Erdogan antes de afrontar una cumbre marcada por la presión de Washington para que España eleve su inversión en Defensa

Patricia Rodríguez Corchado

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Pedro Sánchez viaja este martes a Ankara con la presión de Donald Trump sobrevolando una cumbre de la OTAN en la que España volverá a quedar señalada por su resistencia a elevar el gasto militar hasta el 5% del producto interior bruto. El presidente estadounidense llega dispuesto a pasar revista a los aliados europeos y a reclamarles que conviertan sus compromisos en más dinero, armamento y capacidades militares.

El jefe del Ejecutivo español ha comenzado la jornada presidiendo a las 9.00 horas el Consejo de Ministros en el Palacio de la Moncloa. Después viajará a Turquía acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Defensa, Margarita Robles.

La primera cita de Sánchez en Ankara será a las 18.15 horas, cuando asistirá a la cena oficial que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ofrece a los dirigentes participantes en la cumbre en el complejo presidencial de Beştepe. Será el acto que abra la agenda política de una reunión cuyas sesiones principales se desarrollarán este miércoles.

Sánchez llega a la capital turca preparado para defender que España cumple con sus obligaciones dentro de la Alianza pese a no asumir el objetivo de inversión reclamado por Trump. El Gobierno considera suficiente situar el gasto militar en torno al 2% del PIB y sostiene que el compromiso español debe medirse también por sus tropas desplegadas, sus misiones internacionales y las capacidades que pone a disposición de la OTAN.

Moncloa llevará a la reunión una batería de cifras para responder a las críticas. El Ejecutivo destaca que España ha incrementado su inversión en defensa un 146% desde 2020, mantiene una importante presencia militar en el flanco oriental de la Alianza y se encuentra entre los principales países europeos en aportación de efectivos y ayuda militar a Ucrania.

Trump, sin embargo, pretende que los aliados cumplan el acuerdo alcanzado en la cumbre de La Haya para avanzar hacia una inversión equivalente al 5% del PIB antes de 2035. Esa cifra incluye un 3,5% destinado al gasto militar directo y otro 1,5% para infraestructuras, ciberseguridad y otros elementos relacionados con la defensa.

España fue el país que más abiertamente se desmarcó de ese objetivo. Sánchez solicitó una fórmula flexible y aseguró que las Fuerzas Armadas pueden alcanzar las capacidades exigidas por la OTAN sin dedicar semejante porcentaje de la economía nacional al presupuesto militar. Trump respondió entonces con duras críticas y llegó posteriormente a amenazar a España con medidas comerciales por considerar que no estaba asumiendo la misma carga que sus socios.

El choque convierte el encuentro de Ankara en un nuevo examen para Sánchez. El presidente deberá mantener su negativa al 5% ante un Trump que ha hecho del reparto del gasto una de las principales condiciones para conservar el compromiso militar estadounidense con Europa.

La posición española resulta especialmente delicada porque la cumbre pretende exhibir precisamente el rearme de los miembros europeos. La OTAN y varias compañías de defensa han anunciado en Ankara proyectos para adquirir aviones de vigilancia, drones, misiles y sistemas contra aeronaves no tripuladas. Los aliados también tienen previsto comprometer más de 40.000 millones de dólares durante los próximos cinco años para mejorar sus defensas frente a los drones.

La organización quiere transformar el aumento de los presupuestos en armamento disponible y en una industria capaz de producir munición y equipos con mayor rapidez. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha reclamado una auténtica revolución industrial en materia de defensa para responder a las amenazas procedentes de Rusia, China, Corea del Norte e Irán.

La guerra de Ucrania ocupará igualmente una parte central de las conversaciones. Los aliados estudian reafirmar una aportación militar de alrededor de 70.000 millones de euros a Kiev, mientras aumenta la incertidumbre sobre el grado de implicación que mantendrá Estados Unidos en la seguridad europea.

La posible reducción de tropas y medios estadounidenses desplegados en Europa obliga a los gobiernos europeos a asumir capacidades que durante décadas han descansado sobre Washington. Trump quiere que Europa pague más y dependa menos del Ejército norteamericano, aunque los aliados temen que esa retirada debilite la capacidad de disuasión frente a Rusia.

La cumbre se celebra los días 7 y 8 de julio bajo el lema de una Europa más fuerte dentro de una OTAN más fuerte. La Alianza pretende revisar los avances realizados desde la reunión de La Haya y fijar una hoja de ruta centrada en el aumento de la inversión, la producción industrial y la continuidad del apoyo a Ucrania.

Sánchez entrará esta tarde en el complejo presidencial de Erdogan con sus cifras preparadas para demostrar que España es un socio fiable. Al otro lado estará Trump, dispuesto a recordar que para Washington la lealtad a la OTAN también se mide en porcentaje del PIB.

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