Las exmonjas de Belorado defienden la venta de obras de arte y casullas en Wallapop: "No teníamos que pedir permiso"
Las exreligiosas comparecen ante el juzgado de Briviesca por la presunta venta de obras de arte, casullas y el uso de vehículos del monasterio. Antes de declarar, cargaron contra el Comisario Pontificio, Mario Iceta, al que niegan autoridad, defendieron que las operaciones fueron aprobadas por la comunidad y denunciaron el "desgaste" que les está suponiendo su batalla judicial.

Las exmonjas de Belorado saliendo del Juzgado de Bilbao.
Las exmonjas del monasterio de Belorado (Burgos) defendieron este lunes en Briviesca que no estaban obligadas a solicitar autorización al Comisario Pontificio para vender obras de arte, al considerar que este tipo de operaciones forman parte de la gestión habitual de monasterios y parroquias cuando necesitan obtener recursos o desprenderse de determinados bienes.
Las exreligiosas realizaron estas declaraciones minutos antes de comparecer ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Briviesca, donde estaban citadas por la presunta venta de obras de arte, la comercialización de casullas a través de la plataforma Wallapop y el uso de varios vehículos durante su etapa en el convento de Belorado.
A la comparecencia judicial acudieron sor Sion, sor Paloma, sor Israel y la exabadesa Laura García de Viedma. Antes de entrar en el juzgado, sor Sion y sor Paloma atendieron a los medios de comunicación para defender la legalidad de las operaciones realizadas por la comunidad.
"Lo venden porque tienen que restaurar otras cosas. Las cosas se mueven, no están catalogadas ni inventariadas, sino que son cosas que se pueden vender", afirmó sor Sion. Asimismo, explicó que, de acuerdo con la normativa interna de la comunidad, "solamente se puede consultar al obispo a partir de haber conseguido un millón y medio de euros".
"Eso dijo la Conferencia Episcopal, pero según nuestro derecho propio, a partir de los 750.000 euros", añadieron.
Las exclarisas recordaron que la venta de las obras se produjo en 2023, antes del inicio del cisma, cuando Mario Iceta aún no había sido designado Comisario Pontificio. Según señalaron, el importe de la operación no alcanzó los límites establecidos para solicitar autorización y únicamente fue necesario someter la decisión al capítulo conventual y al discretorio, órganos de gobierno de la comunidad.
"Se hizo, con voto unánime. Teníamos esta necesidad y teníamos estas cosas que no eran especialmente buenas. Vamos a salir adelante como cualquiera de su casa que vende cosas", explicó sor Paloma.
Las religiosas aseguraron sentirse cansadas de tener que acudir a los tribunales por un asunto que consideran menor. "Es como un rasca y rasca", afirmó sor Paloma, quien calificó de "rastrero" que se les denuncie por estos hechos.
Los vehículos
Durante su intervención también respondieron a las preguntas sobre el uso de varios vehículos. En relación con una furgoneta, aseguraron que fue donada por un familiar a una de las religiosas, aunque, debido al voto de pobreza, tuvo que figurar a nombre del monasterio.
"Como tenemos el voto de sin propio, había que ponerlo a nombre del monasterio. Como se ha puesto a nombre del monasterio, el señor Iceta cree que es suyo, pero la voluntad del donante no era esa", afirmó una de las exclarisas, quien criticó la "ambición" del obispo.
Respecto a otro de los vehículos investigados, aseguraron que fue donado a los afectados por la dana. "Si hay que desplazarse kilómetros para explicar estas cosas, lo haremos. Pero creo que hay temas muchísimo más graves en nuestro país", añadieron.
La venta de las casullas
En cuanto a las casullas, las exreligiosas explicaron que se trataba de prendas litúrgicas que ya no utilizaban y que decidieron vender a través de Wallapop por una cantidad inferior a mil euros para obtener ingresos.
"Las vendimos para poder comer, por menos de mil euros. Con los robos que hay en nuestro país, ¿ese debe ser el primero de la lista?", se preguntó sor Paloma.

Sor Berit.
Las exclarisas precisaron que se trataba de cuatro casullas de uso corriente y sin especial valor artístico. "Ni siquiera eran antiguos ni especialmente buenas. Eran casullas muy normales", insistieron.
Asimismo, reiteraron que no consideran necesario solicitar autorización para este tipo de operaciones. "Dicen que es un uso ilegítimo porque no hemos pedido permiso al superior mayor, pero ni siquiera le reconocemos", añadieron, antes de volver a cuestionar la actuación del Comisario Pontificio.
"¿Por qué tenemos que pedirte permiso para todo? Se supone que viene a cuidar la vida espiritual, pero llevarnos al juzgado porque vendemos cuatro cosas que no se usan…", lamentaron.
Pendientes del juicio en Bilbao
Las exmonjas también se refirieron al procedimiento judicial que tienen pendiente en Bilbao por presuntos delitos de coacciones, trato degradante, abandono, omisión del deber de socorro y apropiación indebida o administración desleal en relación con la atención prestada a cinco religiosas de edad avanzada, una de ellas ya fallecida.

Las monjas de Belorado
La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por la Oficina del Comisario Pontificio, solicitan para las procesadas una pena de 12 años de prisión.
Los hechos investigados se remontan a la etapa en la que la comunidad residía en el convento de Orduña, donde se produjo una actuación de la Guardia Civil junto con la comisión judicial.
Según explicaron, el juicio todavía no tiene fecha fijada y la comunidad centra ahora sus esfuerzos en preparar la defensa. "Es un desgaste muy fuerte. Necesitamos mucha concentración para ir preparando la defensa", afirmaron.
Las exreligiosas señalaron que actualmente residen en un municipio de la provincia de Toledo, donde aseguran llevar una vida tranquila y sin incidentes.
"Intentamos llevar una vida bastante discreta. No vamos diciendo a bombo y platillo dónde estamos, porque necesitamos esa estimabilidad. Para nosotras es un cambio muy fuerte salir de un monasterio y vivir en una casa", afirmó sor Sion.
"Nuestra vida siempre ha sido sencilla, aunque ahora sea en una casa más pobremente, pero en fraternidad, comunidad, apoyándonos mucho y disfrutando de la compañía de las familias", concluyeron.