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Sánchez tapa el agujero de Ceuta con una barrera flotante de 500 metros que apenas sobresale 70 cm

El dispositivo sobresale entre 30 y 70 centímetros sobre el mar, incorpora un faldón sumergido de un metro y necesita la vigilancia permanente de patrulleras de la Guardia Civil

Barrera flotante

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Patricia Rodríguez Corchado

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La respuesta del Gobierno a la grave crisis fronteriza registrada en Ceuta ha tomado forma de barrera flotante. El Ejecutivo ha instalado junto al espigón del Tarajal una estructura neumática de apenas 500 metros de longitud con la que pretende impedir nuevas entradas irregulares a nado desde Marruecos.

Los trabajos comenzaron el sábado 1 de agosto, alrededor de las 7.50 horas, después de que miles de personas accedieran a la ciudad autónoma por vía marítima durante las jornadas anteriores. La estructura ha sido colocada precisamente en uno de los puntos por los que numerosos inmigrantes bordearon el espigón fronterizo para alcanzar territorio español.

La parte visible de la barrera sobresale únicamente entre 30 y 70 centímetros por encima de la superficie del mar. Bajo el agua incorpora un faldón de aproximadamente un metro de profundidad, anclado para dificultar que pueda sortearse nadando o buceando.

Esto significa que el dispositivo puede alcanzar hasta 1,70 metros entre su punto más alto y la parte sumergida. Los 70 centímetros, por tanto, no representan la altura total de la barrera, sino únicamente el máximo aproximado que sobresale del agua.

La estructura neumática tampoco funciona de manera independiente. Delante de ella se ha instalado una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada. Entre las boyas y la barrera se ha dejado un canal intermedio por el que pueden desplazarse las embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.

Las patrulleras deben vigilar y proteger permanentemente el dispositivo, lo que evidencia que la barrera por sí sola no constituye un cierre completo de la frontera marítima. Su funcionamiento depende del despliegue de agentes, unidades navales y medios terrestres en los alrededores del Tarajal.

El Gobierno presenta la instalación como una medida para delimitar físicamente la frontera marítima y facilitar la intervención inmediata ante nuevos intentos de entrada irregular. El objetivo es que quienes traten de alcanzar Ceuta a nado no puedan aprovechar la ausencia de una valla terrestre en el mar para superar el perímetro.

Sin embargo, la medida llega después de que la frontera quedara desbordada y tras las denuncias formuladas por representantes de la Guardia Civil sobre la falta de medios, previsión y relevos durante la crisis. La Asociación Unificada de Guardias Civiles ha advertido de las duras condiciones soportadas por los agentes, con jornadas prolongadas, agresiones y carencias incluso en el avituallamiento básico.

El Ejecutivo sostiene que, después de instalar la barrera y reforzar el despliegue marítimo y terrestre, las entradas irregulares se detuvieron. En el operativo participaron unidades de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo, la Armada y efectivos militares desplegados en labores de apoyo.

La gran solución presentada para proteger uno de los puntos más sensibles de la frontera sur queda así reducida a medio kilómetro de estructura neumática, una línea de boyas y un dispositivo que necesita vigilancia continua. Una barrera levantada cuando la crisis ya había estallado y que deberá demostrar ahora si realmente puede resistir nuevos intentos masivos de entrada desde Marruecos.

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