Imbroda desmonta la “normalidad” de Sánchez en Ceuta y avisa: Melilla ya cuadruplica su capacidad para menores
El presidente melillense denuncia el “fracaso total” del Gobierno ante la crisis fronteriza, señala la presión de Marruecos y reclama soluciones de fondo. Mientras Ceuta continúa “saturadísima”, Melilla atiende ya a 344 menores pese a disponer oficialmente de apenas 83 plazas.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, en rueda de prensa en la sede del PP melillense.
La crisis migratoria que ha golpeado con una dureza extraordinaria a Ceuta tiene también una segunda frontera que empieza a encender todas las alarmas: Melilla. Su presidente, Juan José Imbroda, lleva toda la semana lanzando advertencias al Gobierno de Pedro Sánchez, cuestionando el relato de normalidad tras la avalancha procedente de Marruecos y reclamando medidas que vayan mucho más allá de gestionar las consecuencias cuando el problema ya ha estallado.
Imbroda fue especialmente contundente el lunes al calificar lo ocurrido como un “fracaso total del Gobierno de España”. El dirigente popular considera que el Ejecutivo reaccionó tarde pese a las advertencias previas y aseguró que el CNI había avisado de la posibilidad de que se produjera una llegada masiva.
El presidente melillense tampoco compra el mensaje de que Ceuta haya recuperado ya la normalidad. Según sostuvo esta semana, resulta falso hablar de una situación normalizada cuando todavía permanecen miles de migrantes en la ciudad después de una entrada masiva que ha puesto a prueba su capacidad asistencial, policial y administrativa.
Ceuta primero, pero Melilla también sufre
Imbroda reconoce que Ceuta está muchísimo peor y considera que ahora mismo debe tener prioridad absoluta. Este miércoles lo dejó claro durante una entrevista en Hora 25: la ciudad que preside Juan Jesús Vivas está “saturadísima” y necesita ayuda inmediata para atender tanto a los ceutíes como a los menores que permanecen allí.
Pero eso no significa, ni mucho menos, que Melilla esté atravesando una situación cómoda.
Los números ofrecidos por el propio presidente son suficientemente esclarecedores. Melilla tiene una capacidad oficial para acoger a 83 menores, aunque antes de esta crisis ya atendía habitualmente a entre 165 y 168. Tras las entradas de la pasada semana, la cifra se ha disparado hasta los 344 menores. Es decir, más de cuatro veces su capacidad prevista.
Imbroda asegura que Melilla todavía dispone de recursos para resistir la presión y por eso está dispuesto a esperar para que los primeros traslados alivien a Ceuta. Sin embargo, las cifras muestran hasta qué punto las dos ciudades españolas del norte de África cargan con un problema que difícilmente pueden afrontar solas.
Y ahí Imbroda incluso ha mandado un mensaje a los presidentes autonómicos de su propio partido: hay que hacer un “gesto de solidaridad” y cumplir el decreto vigente de reparto de menores, aunque paralelamente exige atacar el origen del problema para impedir que Ceuta y Melilla vuelvan a encontrarse en la misma situación dentro de unos meses.
Imbroda señala a Marruecos
El presidente de Melilla también ha puesto el foco directamente en el vecino marroquí. Imbroda considera difícil creer que decenas de miles de personas pudieran desplazarse hacia la frontera sin conocimiento de las autoridades de Rabat y define lo sucedido como un episodio de presión migratoria.
Por eso ha reclamado recuperar la antigua zona neutral de unos 500 metros entre Melilla y Marruecos, que, según denuncia, el país vecino fue ocupando progresivamente, para reforzar la protección fronteriza. También ha recuperado la propuesta de establecer un buque lanzadera entre Melilla y Nador que permita descongestionar un paso terrestre excesivamente masificado.
A ello suma otra petición de calado: desempolvar el acuerdo firmado con Marruecos en 2007 para el retorno de menores, siempre con las garantías legales correspondientes, y sentarse con Rabat para diseñar una solución estable. Imbroda plantea incluso la participación de organizaciones marroquíes de protección de la infancia para asegurar la tutela de los menores que puedan regresar.
“Tantas concesiones a cambio de nada”
El diagnóstico político de Imbroda termina directamente en Moncloa. El presidente melillense reprocha al Ejecutivo de Sánchez haber realizado “tantas concesiones a cambio de nada” en su relación con Marruecos y cree que España no puede limitarse a reaccionar cada vez que Rabat abre o relaja el control sobre la frontera.
Ceuta continúa siendo ahora mismo el epicentro del terremoto. Pero Melilla está muy lejos de poder mirar hacia otro lado: 344 menores para una capacidad prevista de 83 y una frontera que sigue sometida a enorme presión.
La advertencia de Imbroda durante toda esta semana puede resumirse en una idea: primero hay que rescatar a Ceuta del colapso, pero después toca resolver el problema de raíz. Porque si Madrid y Rabat vuelven simplemente a pasar página, la próxima crisis puede encontrar a Ceuta todavía recuperándose y a Melilla con mucho menos margen para resistirla.