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CRISIS MIGRATORIA EN CEUTA

El ridículo de Sánchez cabe en quince pasajeros por vuelo desde Italia

El dispositivo desplegado por Interior inspecciona de forma aleatoria entre un 5% y un 10% de los viajeros de terceros países, exactamente el mismo mecanismo que Moncloa censuró cuando lo aplicó Giorgia Meloni

Control de pasajeros en un aeropuerto español

Control de pasajeros en un aeropuerto españolGUARDIA CIVIL

Publicado por
Mariola López

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Toda una crisis diplomática con Italia, cartas remitidas a Bruselas, acusaciones de romper el espacio Schengen y un duro enfrentamiento político terminan reducidos a una escena mucho más discreta de lo que cabría imaginar. Entre dos y cuatro agentes de la Policía Nacional esperan a pie de avión y revisan la documentación de apenas quince pasajeros en un vuelo medio procedente de Italia. Ese es el dispositivo que el Gobierno de Pedro Sánchez criticó con dureza cuando lo puso en marcha Giorgia Meloni y que ahora aplica exactamente igual en los principales aeropuertos españoles.

Los controles funcionan desde la misma salida de la pasarela de desembarque. No se instala un control fronterizo al uso ni se desvía a todos los viajeros a dependencias policiales. Los agentes seleccionan de forma aleatoria entre un 5% y un 10% de los pasajeros, siempre ciudadanos de terceros países, mientras que los nacionales de la Unión Europea continúan su recorrido con normalidad para evitar colas y retrasos.

En la práctica, eso significa que en un vuelo de tamaño medio se comprueba la documentación de unas quince personas, mientras que en los aviones de mayor capacidad la cifra ronda los veinticinco viajeros. Solo si durante esa primera comprobación aparecen dudas sobre la situación documental del pasajero, este es acompañado al puesto fronterizo para una inspección más exhaustiva e, incluso, para tramitar una posible denegación de entrada.

El operativo ya funciona en Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia, y se extenderá también a Baleares y Canarias. Según el Ministerio del Interior, un centenar de policías especializados en fronteras participan en este despliegue, que permanecerá vigente, al menos, hasta el próximo 7 de septiembre.

La contradicción política resulta inevitable. Hace apenas unas horas, Pedro Sánchez acusaba a varios socios europeos de reaccionar con "prejuicios", "noticias falsas" e intereses políticos por imponer controles similares a los viajeros procedentes de España tras la crisis migratoria de Ceuta. Ahora es el propio Ejecutivo quien recurre al mismo instrumento previsto en el Código de Fronteras Schengen para reforzar las conexiones con Italia.

La diferencia es que el Gobierno justifica esta vez la medida por la presión migratoria que soporta el país transalpino y por el riesgo que representan las redes de inmigración irregular. Cambia el sentido del viaje y cambia el país afectado, pero el mecanismo policial es exactamente el mismo que Moncloa convirtió hace apenas unos días en un conflicto diplomático con Roma.

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