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Sánchez sume al PSOE en un proceso de descomposición y sus necrófagos socios celebran el próximo festín

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la portavoz del Grupo Parlamentario Junts, Miriam Nogueras.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la portavoz del Grupo Parlamentario Junts, Miriam Nogueras.Carlos Luján / Europa Press

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Es difícil de imaginar cuál será el próximo esperpento con el que nos deleitará Pedro Sánchez y su Gobierno. La comparecencia del Presidente del Gobierno para comentarnos el penúltimo acto de corrupción de su presidencia fue un despliegue de hipocresía, impostura y humillación nunca antes visto en nuestra reciente historia democrática.

Fue hipócrita porque nunca antes nadie fingió sentimientos tan contrarios a los que siente o experimenta. Y lo será mientras no nos explique las verdaderas razones por las que retiró a Ábalos de su gobierno al tiempo que lo mantenía en sus listas electorales. Pero lo que más hipócrita resultó fue la explicación de por qué consideraba que había asumido su responsabilidad política: "Primero al actuar, como lo he hecho, tras conocer un hecho de esta gravedad; segundo, al colaborar absolutamente con la justicia, no entorpecerla como ocurría en el pasado; y, finalmente, trasladando a la ciudadanía esas disculpas, ese perdón (…)". 

Al parecer, debemos estarle agradecidos por pedir la dimisión y el acta de diputado a Santos Cerdán –Ábalos no le hizo caso y sigue en su escaño–, por la encomiable colaboración con la Justicia encomendada a su "fontanera" Leire que se ha visto obligada a chapotear en las cloacas –en un ejercicio periodístico, eso sí– y, además, por habernos pedido perdón. ¡Qué más podemos pedir!

Fue impostado porque superó con creces el “profundamente enamorado” que nos obsequió tras sus cinco días de asueto para decidir si seguía en su puesto de Presidente. Entonces tuvo el recato de hacerlo por escrito, esta vez se decidió por una performance “monologuista” ampliada a preguntas de periodistas para dejar claro que se sentía “profundamente indignado”. Es de suponer que no se haya tomado unos días para pensar si sigue en el cargo porque la ofensa a su enamoramiento debe de ser infinitamente superior a la ofensa a su propio partido.

Y fue una humillación: en primera instancia, a sus votantes, militantes y simpatizantes; y, en segunda, al conjunto de los españoles que observamos con impotencia la deriva de un Gobierno que ha perdido toda muestra de dignidad.

Varias personas durante la concentración ante la Facultad de Estadística, junto al Palacio de la Moncloa, a 29 de mayo de 2025.

Varias personas durante la concentración ante la Facultad de Estadística, junto al Palacio de la Moncloa, a 29 de mayo de 2025.JESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

Las psicopatías tienden a transformar conductas socialmente inadmisibles en admisibles en una suerte de realidad paralela –inexistente– en la que solo habita el psicópata. Es ahí donde vive el Presidente del Gobierno sin ser consciente de que ya es un cadáver político para festín de sus socios de Gobierno y desgracia de los españoles.

Yolanda Díaz, compungida y con fingida solemnidad nos ha advertido que “no van a permitir que vuelva a este país esta forma de gobernar” –se entiende que la corrupta del Gobierno– y por eso va a exigir un “reseteo” de la legislatura para adquirir mayores poderes. En suma, una práctica carroñera de entender el ejercicio del poder que muestra a las claras ese concepto tan venerado de la nueva política por el que supuestamente entraron en escena.

Por su parte, Junts, con Turull y Nogueras a la cabeza, se han reunido con Sánchez (foto-sofá en la Moncloa incluida) para, en un alarde de indisimulado oportunismo, exigirle el cumplimiento y ratificación de los acuerdos suscritos por un Santos Cerdán que despojado de sus títulos legales de representación socialista podría dejar invalidados (en términos de lógica criminalista).

El secretario general de Junts, Jordi Turull; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la portavoz del Grupo Parlamentario Junts, Miriam Nogueras.

El secretario general de Junts, Jordi Turull; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la portavoz del Grupo Parlamentario Junts, Miriam Nogueras.Carlos Luján / Europa Press

Sorprende la prudencia de un Podemos –a buen seguro estará haciendo sus cálculos electorales– que se ha negado a hacerse la foto-sofá con Sánchez en la Moncloa pero no a reunirse con él. El PNV, desnortado, no sabe ya de dónde le viene el aire al punto que Otegi (BILDU) le ha robado su propio discurso: “ya no vale con decir que los otros son peores para sostener una legislatura o un gobierno(…)” . Aitor Esteban apoyó la moción de censura contra Rajoy sustentada en las mismas razones por las que hoy estaría obligado a hacer dimitir a Sánchez si le quedara un ápice de coherencia.

Mientras, se van desangrando electoralmente en favor de BILDU a tenor de las últimas encuestas. ERC, evasivo, en un primer momento ponía el acento en la desaparición del Presidente ausente de los medios durante cerca de mes y medio. Tras aparecer el Presidente, Rufián –en su habitual acto de hipocresía de los miércoles– le ha reclamado que “jure y perjure que no estamos ante una Gürtel del PSOE (…), que la izquierda no puede robar (…) y que no nos haga elegir entre corruptos cutres y corruptos premium (…)”.

Tres declaraciones que revelan tres verdades: que el Presidente es un mentiroso confeso, pues solo se le pide jurar a quien uno no cree; que la izquierda roba, en tanto que “poder robar” conlleva la propia acción de robar; y que el PSOE es un partido corrupto que tiene que elegir entre dos categorías de corrupción (la cutre o la premium). Más sorprendente aún es el implícito apoyo de Coalición Canaria para que Sánchez concluya su mandato en 2027. En resumen, todo apunta a que unos y otros vayan a subir el precio de Gobernar hasta que no quede despojo que ofrecer. ¡Pobre España!

En fin, como ya apuntaba meses atrás, Sánchez no se irá, ahí procesen a su mujer, a su hermano o a su gobierno al completo –a su Fiscal General ya lo están procesando–. Provoca desazón ver callar a ministro que hasta ahora les avalaba su trayectoria profesional. Sonroja las explicaciones de algunos de ellos que todavía defienden lo indefendible. Y apena la dirección de un PSOE entregado a los delirios mesiánicos de un Presidente que llegó mintiendo y se irá desmentido, sin honra ni valía, mientras ensombrece la siglas de su partido.

Sánchez ya no tiene crédito y sus seguidores están empezando a romper el vínculo personal, le queda exprimir “su relato” y más tarde destrozar las siglas (PSOE). La primera fase ya ha empezado, está en la segunda, que llegue a la tercera dependerá de su partido. Entre tanto, bien haría el Partido Popular en desmontar su relato y ofrecer una alternativa atractiva y esperanzadora que acelere el proceso.

En lo que se completen las tres fases, sus cómplices aprovecharán hasta el último de los despojos del Presidente Sánchez para sacar la última tajada de nuestra maltrecha democracia. Pero no desfallezcan. Sánchez caerá. No por sus impúdicos socios de gobierno ni, probablemente, por su inexistente partido (su ejecutiva federal). Lo hará cuando el sonrojo abrigue a su militancia de base, a sus simpatizantes y a sus votantes. De hecho ya está sucediendo. Probablemente no será este año, pero tampoco el 27.

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