enfoques del director
Sánchez cosecha dos nuevos fracasos en el Congreso: cada vez más aislado, la Legislatura es inviable
El Gobierno de Pedro Sánchez ha sufrido un nuevo revés en el Congreso con la retirada de dos leyes clave, la Ley de Reducción de la Jornada Laboral y la Ley de Eficiencia de la Justicia (conocida como "Ley Bolaños"), que estaban previstas para debatirse este martes, 22 de julio, en el último Pleno del curso político antes del verano. La falta de apoyos para estas iniciativas, que el PSOE había presentado como fundamentales, pone en evidencia la creciente debilidad política de Sánchez y su aislamiento progresivo. Este doble fracaso parlamentario refleja no solo su incapacidad para aglutinar mayorías, sino también el impacto de los escándalos de corrupción que erosionan su credibilidad y la de su entorno.
La Legislatura, sin leyes esenciales como los Presupuestos Generales del Estado o estas dos normas ahora frustradas -entre otras muchas- se tambalea al borde de la irrelevancia. Sánchez gobierna en un vacío político, sostenido por acuerdos coyunturales con los enemigos de España que no garantizan estabilidad ni proyección. La retirada de estas leyes, especialmente la Ley Bolaños, es una derrota significativa para el Ejecutivo de Sánchez. También es un éxito para España, porque esta norma, que pretende reformar aspectos clave de la justicia, supone un ataque directo a la independencia judicial y a la separación de poderes, pilares de la democracia. Su caída, forzada por la falta de consenso, debe celebrarse como un freno a los intentos de Sánchez de consolidar un poder sin contrapesos.
El Ejecutivo, incapaz de articular una mayoría parlamentaria sólida, ve cómo su agenda legislativa se desmorona. La falta de apoyo de socios habituales, como Junts, que exigía condiciones inasumibles, y la oposición frontal de PP y Vox, han dejado en evidencia la fragilidad de un Gobierno que no logra avanzar en sus prioridades. Sánchez, cada vez más solo, se aferra a un proyecto inviable, mientras la Legislatura languidece sin rumbo. El tiempo de Sánchez está agotado, se encuentra en el descuento y solo falta saber cuánto más va a durar esta agonía. Se agota.