Uso de un menor en TV por victimismo

Juana Rivas en una imagen de archivo.
Todo estaba preparado como una auténtica obra de teatro, y la directora, Paca Granados, quien tan mal asesoró a Juana Rivas sin estar colegiada. Al verla de nuevo en escena, recordé cuando, años atrás, justificó el secuestro argumentando que el padre mataría a los niños. Nada más lejos de la realidad, como demostraron los años. Hoy vuelve a repetir lo mismo. Es denigrante que se utilice a los medios para captar imágenes de un niño llorando con el fin de inspirar pena y victimismo. Un menor que repite la idea que su madre le inculca de forma repetitiva, haciéndole creer que lo van a matar.
Los políticos y presentadores sienten pena y dicen que se debe legislar y escuchar la opinión de un menor. Sin embargo, los jueces y los equipos psicosociales de Italia ya lo han hecho, realizando un seguimiento durante todos estos años y concluyendo que el ambiente con el padre es cálido y armónico. Francesco siempre cumplió con la entrega de sus hijos. En Italia se constató que la madre les inducía a hablar mal de su padre. A este niño no se le priva de la relación con su madre y su hermano, pero deben entender que tienen un padre al que los jueces otorgaron la custodia y que no es un maltratador. Tiene derecho a la presunción de inocencia y también sufre y llora, pero no en público.
En la escena rocambolesca de hoy, se expuso al menor a los medios sin protegerlo. Duele el llanto de un niño, pero este puede tener múltiples orígenes: desde hacerle creer que le harán daño y que no lo verá más, hasta ver llorar a su madre. Todos lloramos en las despedidas, aunque sean pasajeras, sin que nos generen miedos. En escena, una ambulancia, las crisis nerviosas y de histeria de Juana causan daño al menor. Por su bien, ella debe tratar su estado mental, porque esto afecta a sus hijos. Francesco, en cambio, estaba tranquilo, algo fundamental en el entorno de un menor.
No puedo creerme que un niño que decía "te quiero" a su padre y no quería venir a España, sino que lo visitaran en Italia, haya declarado ante jueces y psicólogos italianos todo lo contrario a lo que se ha visto hoy. Es un caso claro de alienación parental. La entrega del menor debe realizarse en privado, al igual que la custodia. Sin embargo, se retrasa de nuevo, y Juana ha conseguido lo que quería con lo sucedido: victimismo, sin importarle exponer a un menor. No ha cumplido nada de lo acordado sobre evitar televisiones y medios. En este país de pandereta, el fanatismo social impera, y todos opinan sin haber visto nada. Se deben respetar los tribunales italianos, que realizaron un seguimiento exhaustivo de todo el proceso y cuyas conclusiones no concuerdan con lo ocurrido en los últimos meses, lejos del padre.