editorial
Noelia, una vida desperdiciada: Estado fallido y una derrota social que muchos ven como un triunfo
Nadie gana nada con esta muerte. Y ojo con las consecuencias nefastas que puede traer. Primero por el peligroso precedente que establece.

Noelia, la chica de 25 años que ha solicitado la eutanasia
Nadie debería alegrarse de la muerte de una chica de 25 años y mucho menos analizarlo en términos de derrota o victoria de una ideología frente a otra. La vida humana es algo demasiado preciado como para desperdiciarlo de esa manera tan gratuita y, aun queriendo entender los motivos de Noelia, su muerte es un fracaso de todos, de esta sociedad y de este Estado tan lento e incompetente para socorrerla cuando sufría y necesitaba ayuda como determinado y expeditivo para acabar con su vida. Es más barato matar a Noelia que ayudarla a vivir.
La muerte de Noelia no se puede valorar desde planteamientos ideológicos. Algunos lo han hecho. Un titular de la prensa española este jueves lo demostraba en todo su esplendor: "Noelia gana a los ultras Abogados Cristianos y muere tras casi dos años de batalla legal contra su eutanasia". ¿De verdad Noelia ha ganado algo? Noelia ha perdido... la vida, porque nadie ha sabido ayudarla y el Estado tampoco parece haber querido hacerlo demasiado. ¿De verdad se puede plantear su fallecimiento de esta manera, como una pelea en la que unos ganan y otros pierden? Hay que tener muy poca humanidad para plantear la muerte de una joven de 25 años en estos términos.
Nadie gana nada con esta muerte. Y ojo con las consecuencias nefastas que puede traer. Primero por el peligroso precedente que establece. No parece que cuando se aprobó la ley de eutanasia se tuviera en mente a una chica de 25 años con problemas psíquicos y una paraplejia. Más bien parece que la ley es imperfecta. Y, segundo, por el temido efecto imitación. Muchos expertos temen que el caso de Noelia inspire a otros jóvenes con problemas a pedir la eutanasia.
La pobre Noelia no es más que una víctima. Algunos, equivocada o acertadamente, han luchado por su vida, incluso en los tribunales. No han perdido pese a consumarse la eutanasia. Hemos perdido todos.