EL CONTRAPUNTO DE @NUEVOSURCO
Begoña Gómez: la que faltaba en un cerco judicial que puede convertir a Sánchez en bonsái

Lo de hoy es lo que nos faltaba por saber: el procesamiento de Begoña Gómez, por cuatro delitos relacionados con el montaje de su máster en la Universidad Complutense.
Tráfico de influencias, apropiación indebida, corrupción en los negocios y malversación de caudales. Casi nada. El juez Peinado se ha empeñado y, la mujer de Pedro Sánchez, será juzgada por jurado popular.
Tenemos encima de la mesa lo de Ábalos/Koldo. En breve llegará el juicio a su hermano, David Sánchez, por el supuesto enchufe en la Diputación de Badajoz, para promocionar la música clásica.
El cerco judicial se estrecha hasta lo imposible. Sánchez confía en que todo se vaya desinflando. Juega con los tiempos judiciales, que son largos, y juega también con que hay asuntos, a todas luces, muy feos, pero que tienen un recorrido penal más incierto.
Ese es el juego de Sánchez: adaptarse al terreno hasta lo imposible, aprovechar cada gota de agua, engullir cada partícula de oxígeno. Sánchez, que está en China con su mujer, Begoña Gómez, corre el riesgo de convertirse en un auténtico bonsái.