Pactos transparentes frente a acuerdos vergonzantes

El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, y el líder de Vox en Aragón, Alejandro Nolasco.
El Partido Popular ha hecho público los acuerdos firmados con Vox para investir tanto a María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura, como a Jorge Azcón como presidente de la Comunidad de Aragón. Estos pactos son transparentes, públicos y sin cláusulas secretas, por eso pueden ser analizados hasta la última coma, tanto por los medios de comunicación como por cualquier ciudadano. Eso es lo importante de estos acuerdos, en contraposición de los que el sanchismo fraguó para su investidura y los que está realizando día a día para poder sobrevivir en la Moncloa.
Estos acuerdos suponen cumplir el mandato de los ciudadanos de Extremadura y de Aragón que masivamente pidieron un acuerdo entre los dos partidos, pero liderados por el Partido Popular, como así ha sido. Ante estos pactos la izquierda ha salido en tromba a criticarlos intentando sembrar dudas sobre los mismos utilizando expresiones falsas e hipócritas, y obviando puntos de lo acordado que suponen un gran avance en la defensa de los intereses de los ciudadanos.
Estos acuerdos establecen medidas sobre la vivienda, facilitando más oferta y menos trabas; se apuesta por ayudas a los jóvenes y familias, fomentando la emancipación y la natalidad; se acuerdan ayudas a agricultores y ganaderos frente al sectarismo climático, así como las ayudas a los autónomos para que dejen de ser los grandes perseguidos por el sanchismo. También menos impuestos a quien trabaja, ahorra y emprende, y sobre todo una inmigración legal y ordenada, respetando siempre la legislación vigente.
Es en el punto de la regulación de derechos a los extranjeros donde la izquierda ha puesto el grito en el cielo y Vox ha querido distorsionar el acuerdo, ya que los de Abascal son conscientes que lo acordado nunca puede ir contra la ley y la Constitución. El concepto de prioridad nacional está ligado en el acuerdo al concepto de arraigo, lo cual está alineado con la legislación vigente. Así pues, cualquier ayuntamiento concede ayudas estableciendo unos requisitos, entre ellos que el solicitante este empadronado y que tenga arraigo territorial durante un lapso de tiempo, lo cual es determinante para aprobar la ayuda, igual que establece el pacto de Extremadura y de Aragón.
Por tanto, la confusión que pretende la izquierda es simplemente humo, pero un humo cínico e hipócrita, como ha quedado acreditado atendiendo a lo propuesto por el presidente de la Generalitat de Cataluña el socialista Salvador Illa, que ha puesto como condición para que se apruebe y se renueve la residencia de los extranjeros en su comunidad a que sepan catalán.
Es decir, que quién no acredite conocimientos idiomáticos será expulsado. Eso si que es un grave acto de xenofobia porque el saber o no un idioma no puede impedir que se pueda atender a un niño en una urgencia hospitalaria. Además, el alcalde socialista de Lérida acaba de prohibir el burka en su municipio, cuando hace escasas semanas el partido socialista votó en contra en el Congreso acusando de xenófobo al Partido Popular. Así es está izquierda.
Pero frente a esta transparencia se contraponen los pactos secretos cerrados por Sánchez y sus socios, cuyas cláusulas hemos ido conociendo poco a poco. Así pues, con Junts se pactó la amnistía, aunque durante la campaña electoral Sánchez negó que la fuera a aprobar. Con ERC ha pactado la financiación singular a Cataluña rompiendo la igualdad de los españoles, a pesar que ha mantenido que nunca aceptaría el principio de ruptura fiscal. Con Bildu acordó mediante el vergonzante pacto encapuchado, la libertad de los presos etarras, a pesar que dijo que nunca iba a pactar con ellos. Y sobre todo pactó con Podemos cuando dijo que Pablo Iglesias le quitaba el sueño.
Esa es la diferencia. Frente a los pactos oscuros y con visos de ilegalidad, en muchos casos, de Sánchez, ya que hemos visto como la Justicia ha tenido que devolver a los etarras a prisión o las dudas que se han suscitado sobre la fiscalidad y la amnistía, el Partido Popular ha presentado públicamente sus acuerdos con Vox, sin trampa ni cartón, y los ciudadanos los podemos leer y los medios de comunicación analizar. En definitiva, es contraponer la transparencia frente a la vergüenza.
Los aspavientos de la izquierda son simplemente un intento de crear un relato para ocultar la corrupción galopante del sanchismo como se está comprobando en el Tribunal Supremo. Pero los ciudadanos no se están dejando engañar como veremos próximamente en Andalucía.