Para usted, futuro presidente de la Junta de Andalucía

Un hombre deposita su voto en unas elecciones
Querido futuro presidente:
“Gobernar bien significa servir al bien común”, dijo Platón. En medio del ruido que vivimos, fruto del ambiente político endémico de España, y después de haber pasado varias semanas escuchando a los candidatos y posibles futuros presidentes de la Junta de Andalucía hablar de cifras macroeconómicas que, en mi humilde opinión, creo que son poco creíbles, merece la pena parar un segundo y reflexionar, tal y como ellos harán el sábado. Debemos pensar si realmente hay algún candidato cuyo objetivo sea servir al bien común; el bien común de un pueblo que ha demostrado ser capaz de todo y que quiere seguir luchando para que se le reconozca la posición que merece. Esa pregunta es la que cada uno de nosotros debe responder para que este domingo podamos ejercer nuestro derecho al voto con una virtud que vemos cómo, poco a poco, se está difuminando: la coherencia.
Hoy, lejos de pretender organizar cuál debe ser la hoja de ruta del próximo gobierno, como malagueño y, por supuesto, andaluz, siento la responsabilidad de hacer un llamamiento sobre el camino que aún nos queda por delante. Un recorrido que, hecho de manera inteligente, podrá ser el conducto que no solo mantenga la estabilidad ya casi consolidada, sino que permita que Andalucía siga avanzando; porque, viendo su evolución, ha florecido un potencial que parece no entender de límites.
Uno de los mayores errores -y reitero mi nula experiencia en lo que a política se refiere- que vemos cometer todos los días, y que parece haberse convertido en un modo de proceder en el siglo XXI, es que los territorios y, en consecuencia, sus habitantes, se vuelven cada vez más impersonales. Es decir, cada vez existe menos orgullo por aquello que nos ha antecedido. Sin embargo, veo en mi generación unas ganas incansables de intentar cambiar esta tendencia. Los más jóvenes parece que hemos despertado de este letargo y ha resurgido un sentimiento de querer formar parte de algo: el sentido de pertenencia.
Esto, que leído de manera rápida puede parecer una idea más, considero que es una pieza fundamental que deben utilizar los políticos para conseguir que nosotros, las personas que conformamos este territorio, nos sintamos orgullosos del mismo. La actitud en este sentido es fundamental; no solo tiene un resultado patriótico, que también y es positivo, sino que tiene un trasfondo social que consigue que las personas den lo mejor de sí. Es eso lo que necesitamos como sociedad. Ahora que está tan de moda el trabajo en equipo y el liderazgo, seamos inteligentes y no solo lo apliquemos en lo laboral, sino también en lo social y familiar, que es la verdadera raíz y el cimiento de un pueblo.
El liderazgo, aunque a veces sea explicado desde atriles y pueda parecer algo difícil de alcanzar o ejercido solo por aquellos que consideran tener "poder", es todo lo contrario: liderar no es más que dar nuestra mejor versión, que en la gran mayoría de los casos tendrá como resultado la mejor versión de los que nos rodean. Es una actitud contagiosa que nos hace crecer como conjunto.
Andalucía se encuentra en un momento clave. Ahora mismo estamos en una situación algo peligrosa: por un lado, nos encontramos en un lugar que durante años nunca hubiéramos podido ni soñar, pero por otro, vemos cómo una mala gestión de una realidad tan complicada como la que vivimos puede hacernos retroceder hasta “morir de éxito”. El nuevo gobierno debe poner al andaluz -y a todo aquel que siente a Andalucía suya- en el centro con el objetivo de hacerle la vida más sencilla y, sobre todo, más feliz, pues no es otro el sentido de la política.
Por todo esto, quiero pedirle, a usted, futuro presidente: responsabilidad. Responsabilidad a la hora de tomar decisiones y responsabilidad para afrontar los problemas que aún quedan pendientes.
El acceso a la vivienda ocupa hoy en Andalucía y en España el primer puesto de preocupación por parte de los jóvenes. Considero que es algo que requiere una intervención urgente: de nada sirve tener una generación altamente cualificada si no somos capaces de terminar de despegar por la imposibilidad de acceder a algo tan fundamental como es un techo. No creo que se deba penalizar a aquellos que tienen más de una vivienda, ya que ese es el camino fácil para los políticos y representa el ahorro de toda una vida de miles de familias.
Los políticos deben trabajar y buscar soluciones para facilitar -y no regalar- el acceso a una casa. Esto debe servirnos como trampolín a los jóvenes para poder desarrollar nuestras familias sin tener que depender de las ayudas de nuestros padres (que no todo el mundo tiene la suerte de tener). Aunque algunos de mi generación piensen que es una obligación intrínseca de un padre pagar una casa, no creo que sea así, y es una minoría quien tiene el privilegio de optar por esa vía; por ello le corresponde a la política dar una respuesta y ofrecer una solución.
El acceso a la vivienda es uno de los muchos problemas que nos quedan por solucionar. Confieso que es uno de los que más me preocupa, tal vez por la cercanía con personas que ya se enfrentan a ello; pero la educación, la inmigración, la limpieza de nuestras ciudades o el cuidado de nuestra identidad son cuestiones que requieren ser atendidas de inmediato si queremos que Andalucía siga con fuerza hacia adelante.
Una vez más, nos encontramos en un momento decisivo de nuestra historia. Debemos ser capaces de enseñar al mundo nuestra capacidad de adaptación. Es obvio que no se puede cambiar de la noche a la mañana, pero tenemos las cualidades necesarias para adaptarnos, seguir triunfando y no morir en el intento. De nada sirve tener un gran avión si lo que tienes que hacer es conducir por carretera; así que es el momento de decidir cuál queremos que sea el devenir de nuestra tierra.
Me gustaría hacer un llamamiento a toda la población, pero en especial a los jóvenes, sobre la importancia de acudir a votar el próximo domingo. Aunque en la sociedad y en nuestro día a día veamos que la política se ha convertido en un "chiste", no es así. Está en nuestras manos la decisión de quiénes son los encargados de representarnos y gestionar nuestro futuro. No debemos banalizar un derecho que, hace tan solo décadas, personas como nosotros no podían ejercer. Es nuestro momento; es el momento de acudir a votar.
A usted, futuro presidente, solo pedirle que sea consciente del privilegio que supone ocupar tal responsabilidad. Que, a través de ella, consiga que todos los andaluces tengamos la oportunidad de mostrar nuestra mejor versión y que su gobierno se caracterice por algo que muchas veces no llegamos a encontrar en quienes ostentan el poder: humanidad. Ese es el único camino para conseguir un mundo mejor.
Además, está en su mano recuperar el prestigio y la altura que merecen las instituciones. La crispación y la falta de ejemplaridad han provocado que muchos ciudadanos dejen de creer en la política, debilitando así nuestra democracia. Ojalá la ilusión del saludo desde el Palacio de San Telmo el día de la investidura siga viva también cuando lleguen las decisiones difíciles y el desgaste de gobernar.
Mientras llega ese momento, a todos ustedes, candidatos, como se diría en el patio de cuadrillas de cualquiera de nuestras plazas andaluzas, mucha suerte a todos: la suerte está echada.