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La caja de Pandora

La UCO entra en Ferraz, la sede del PSOE.

La UCO entra en Ferraz, la sede del PSOE.Diego Radames / Europa Press

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España asiste atónita a un espectáculo que ya no puede llamarse Gobierno, sino sanchismo en estado terminal. Lo que debería ser la sede de un partido político se ha convertido en un campo de operaciones judiciales, con la Guardia Civil entrando en Ferraz mientras Pedro Sánchez sigue atrincherado en La Moncloa como si el país fuera su propiedad privada. La lista de imputados, investigados y detenidos que rodea al PSOE es tan extensa que parece un carrusel delictivo más propio de una serie de corrupción que de un partido que presume de ética progresista.

Gerentes imputadas, ministros en prisión, altos cargos investigados por organización criminal y un expresidente, Zapatero, acorralado por las sombras que él mismo alimentó. Y mientras tanto, Sánchez, en lugar de dar explicaciones, se tomó cinco días de “reflexión” que, tras la lectura del auto de entrada y registro del Juez Pedraz, ya sabemos para qué sirvieron: para montar una operación política contra jueces, fiscales y cuerpos de seguridad que osaron investigar a los suyos, pagando con dinero negro presuntamente originado por contratos falsos.

El problema no es solo la corrupción; es la impunidad con la que el sanchismo cree poder reescribir la ley para salvarse. Mientras la policía encuentra joyas escondidas en cajas fuertes, mientras se investiga tramas relacionadas con lingotes de oro y favores indecentes en la compraventa de presos políticos venezolanos, las familias españolas pagan los platos rotos: trenes que no llegan, carreteras abandonadas, médicos en huelga y una administración pública que se desmorona.

El país se hunde mientras el PSOE se dedica a salvarse, pero solo a él porque el resto , incluso Begoña llegado el caso, son prescindibles. Y en medio de este desastre, Sánchez pretende dar lecciones de moral, incluso citando al Papa, cuando lo único que debería recordar es el séptimo mandamiento: “no robarás”, y el octavo: “no mentirás”.

La izquierda lleva años predicando una superioridad ética, mientras practica exactamente lo contrario. Hoy, más que nunca, España necesita que hablen los españoles, no los imputados que rodean al presidente. El sanchismo ha dividido al país para sobrevivir; es necesaria una reconstrucción ética, una regeneración que limpie las instituciones de sanchismo. Ya ocurrió en Italia que tuvieron los Jueces que limpiar las cloacas provocando que un primer ministro socialista, Bettino Craxi, tuviera que huir a Túnez en 1994 acosado por la trama de corrupción que se le denominó “tangentopoli”, hundiendo al socialismo italiano hasta nuestros días. Ojalá no tengamos que ver esta escena, la huida de un presidente o expresidente, en España

Porque un Gobierno puede equivocarse, pero lo que no puede hacer es convertir el Estado en su escondite. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. Ha llegado la hora de que España recupere su voz y su dignidad. Nuestro país asiste atónito a un espectáculo que ya no puede llamarse Gobierno, sino sanchismo en estado terminal. Sin duda estamos asistiendo a un golpe contra las instituciones del estado, gestado y coordinado desde la sede socialista de Ferraz, según describe el auto judicial.

Las conversaciones de la fontanera de Ferraz Leire Díez, aquella que según la sanchista RTVE era una simple militante, ha puesto de manifiesto que Pedro Sánchez ordenó: “si imputan a Begoña Gómez, hay que limpiar todo”. Y, según el auto judicial, las cloacas se pusieron a trabajar. Evidentemente el primero en actuar fue el secretario de organización socialista Santos Cerdán, doblemente imputado, el cual creó un comando para destrozar la imagen de jueces, policías y guardias civiles. También Bolaños se subió al carro desestabilizando al Poder Judicial, que es lo mejor que sabe hacer, e incluso cesando a la Juez de enlace con Suiza que tramitó la investigación de leña Fiscalía francesa y suiza en la trama Zapatero. El resto de soldados están perfectamente descritos en el auto, el cual menciona de forma reiterada a Pedro Sánchez.

No podemos saber que nuevos capítulos de esta trama mafiosa quedan por salir, pero seguro que seguirán sorprendiéndonos, ya que al episodio de explotación de mujeres prostituidas, chantajes, coacciones, persecución a policías, descubrimiento de joyas ocultas, venta de liberación de presos políticos en Venezuela, idas y venidas de aviones con mercancía desconocida, aunque algunos hablan de lingotes de oro, han supuesto asombro e indignación popular. Pero creo que queda mucho por descubrirse.

Sánchez ya no tiene futuro político, aunque aún tenga la indecencia de gastar bromas tras visitar al Papa y decir que no convoca elecciones porque “las va a ganar”. Pero sus diputados, que conocen la realidad de la opinión pública en sus circunscripciones, están en un ataque de nervios continuo, incluso abandonaron el último pleno antes de que terminara con la excusa de defender a Bildu, pero fue una escapada en toda regla. Sus caras demacradas así lo testificaban. Por eso solo queda una agonía que día a día irá consumiendo a la izquierda, una izquierda que sabe que una vez salga del gobierno tardará décadas en volver a la Moncloa, porque una vez abierta la “caja de Pandora” costará mucho cerrarla.

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