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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en el Palacio de la Moncloa.

La UCO deja a Pedro Sánchez al borde de la imputación: certifica al juez Pedraz que P. S. es él

Un nuevo informe de la Guardia Civil estrecha el cerco judicial sobre Moncloa al desvelar maniobras desesperadas para proteger al entorno del presidente. Las agendas de Leire Díez destapan una estrategia oculta para intervenir en las causas de su hermano y esposa.

Benjamín López

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Un nuevo informe de la UCO asesta un mazazo brutal al presidente del Gobierno. Si Pedro Sánchez no está imputado ya, es única y exclusivamente por su condición de aforado. Solo el Tribunal Supremo puede investigarle. El juez Pedraz, que instruye la causa de las cloacas del PSOE, no puede hacerlo directamente y tendría que elevar el caso al alto tribunal. Ese momento llegará, con toda probabilidad, tarde o temprano. Y lo hará con mayor fuerza después de este último informe de la Guardia Civil, que certifica sin margen de error que las siglas “P. S.” que aparecen en las libretas de Leire Díez se refieren a Pedro Sánchez.

La anotación clave resulta demoledora por su concreción y su contexto. En una de las agendas manuscritas incautadas figura, bajo el epígrafe “posible estrategia”, la siguiente nota: “Ser abogado del hermano de P. S.”. Esa referencia se inserta directamente en el apartado del informe dedicado a las maniobras en torno a la magistrada Beatriz Biedma, instructora del procedimiento contra David Sánchez, hermano del presidente, en Badajoz. 

La UCO vincula explícitamente esa anotación con los intentos de recusar a la jueza y con las gestiones para controlar o intervenir en una causa que afecta al núcleo familiar más próximo de Sánchez. No es una inicial genérica ni un personaje secundario: es el hermano del presidente, en un procedimiento judicial sensible, y Leire lo anota como “P. S.” de forma natural, como quien habla de algo obvio en su entorno.

El informe no se detiene ahí. Refuerza el contexto con otras menciones: el “hermano de P. S.” aparece ligado a posibles defensas o acusaciones populares, y Leire alude en sus conversaciones al clima de “injusticias” cuando “imputan a tu esposa y a tu hermano”. Todo converge en el mismo mapa: David Sánchez, Begoña Gómez, los casos de Koldo y Ábalos, los 'whatsapps' con el presidente y la ofensiva contra la propia UCO para desacreditar a quienes investigan. No se trata de una militante aislada, sino de una presunta estructura pendiente de los frentes judiciales más críticos para Moncloa.

Políticamente, este documento es letal. Ferraz ha intentado presentar a Leire como una operadora sin conexión directa con la cúpula. El informe dibuja exactamente lo contrario: una fontanería obsesionada con proteger al sanchismo y a su líder. Las iniciales “P. S.” ya no son ambiguas. Son la constatación de que el presidente está en el centro de las preocupaciones, de las estrategias y de las anotaciones.

El juez Pedraz tiene ahora en sus manos una pieza más que obliga a mirar hacia arriba. El aforamiento protege a Sánchez de momento, pero no eternamente. La UCO ha certificado lo que era evidente: P. S. es él. Y cuando el Supremo tenga que actuar, ya no habrá margen para la duda razonable. El cerco judicial al poder se estrecha

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