Pobres niñas ricas

Una de las hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a su salida de las oficinas de la empresa What The Fav.
La decisión del juez Calama de imputar a las hijas de Zapatero, vuelve a poner el foco en estas dos jóvenes que parecen tener un talento especial para convertirse en noticia únicamente cuando no salen favorecidas en la foto.
De nada ha servido el intento inicial del PSOE de evitar que se hable de ellas presentándolas como dos víctimas de un señalamiento por razones genealógicas, argumento que las investigaciones vuelven a convertir en otro auto tiro en el pie de quienes no se cansan de meter la pata abrasándose en la defensa de alguien a quien los indicios descritos por el juez presentan cada vez como menos Bambi con talante y más urraca fascinada por todo lo que brilla.
Veremos al final en qué queda todo este asunto. La investigación tendrá que seguir su curso y serán los tribunales quienes determinen las responsabilidades que correspondan, pero lo que es inevitable preguntarse es qué clase de ambición mueve a alguien que alcanzó las más altas cotas del poder político y que goza de suficientes comodidades como para retirarse tranquilamente a cultivar tomates o discutir sobre vinos, a seguir adentrándose en terrenos donde el beneficio potencial nunca compensa el riesgo de colocar ante un juez a toda su familia.
Las hijas de Zapatero ya no son aquellas dos adolescentes que abrieron la veda a la crueldad hecha meme. Ahora son dos mujeres adultas y responsables de sus actos que tendrán que dar explicaciones ante un juez, y aún así una no puede dejar de pensar en ellas como en dos pobres niñas ricas.
España
Ridícula primera reacción de Sánchez a la declaración de Zapatero y a la imputación de sus hijas
Alejandro Ibáñez