enfoques del director
Sánchez condenado por las encuestas: la izquierda se desploma y aleja las elecciones anticipadas

Las dos encuestas publicadas en las últimas horas por La Razón (NC Report) y El Español (SocioMétrica) no dejan lugar a dudas: Pedro Sánchez está hundiendo electoralmente al PSOE y al conjunto de la izquierda no separatista. Por primera vez en mucho tiempo, los socialistas se sitúan por debajo de los 100 diputados (99-100 según NC Report).
El bloque PSOE + Sumar + Podemos apenas rozaría los 113 escaños con un 34,5 % de voto, el peor resultado histórico de la izquierda no nacionalista en más de medio siglo de democracia. A Sánchez no le salen las cuentas ni sumando a toda la 'coalición frankenstein' que no llegaría a los 140 escaños, a 36 de la mayoría absoluta.
La causa del desplome es tan evidente como demoledora: la ola de corrupción que salpica al Gobierno. Decenas de nuevos imputados, rescates millonarios con sospechas de comisiones, influencia de ex presidentes y un goteo constante de escándalos que impide a Sánchez marcar cualquier agenda positiva. El electorado castiga no solo al partido, sino a su líder personal. Más de 1,9 millones de votos perdidos solo por el PSOE y casi 3,5 millones si se suma el hundimiento de Sumar. Muchos de esos votos van a la abstención; otros, directamente al PP. Y los socios de Sánchez no reaccionan, asisten aplaudiendo a su propia caída.
Mientras tanto, el Partido Popular se consolida como primera fuerza (146-148 escaños) y Vox crece con fuerza (58-62 diputados), situando al bloque de la derecha por encima del 50 % de los votos. La derecha está movilizada; la izquierda, desmoralizada y fragmentada.
Este desplome tiene una consecuencia política inmediata: aleja cualquier tentación de elecciones anticipadas. Sánchez sabe perfectamente que una convocatoria ahora mismo equivaldría a un suicidio electoral de dimensiones históricas y le dejaría con el culo al aire ante los procesos judiciales por corrupción contra su Gobierno, su partido y su entorno personal. Prefiere, por tanto, arrastrar la legislatura hasta su final natural en 2027, aunque sea con un Gobierno cada vez más débil, más dependiente de sus socios y más desprestigiado.
Las encuestas no solo condenan su gestión. Condenan su estrategia de supervivencia: aferrarse al poder a cualquier precio, aunque eso signifique prolongar el desgaste de las instituciones y del propio PSOE. La izquierda se desmorona. Sánchez prefiere que se desmorone despacio. Cada día que continua en La Moncloa es un triunfo para él y una derrota para España.