enfoques del director
El juez Llarena golpea fuerte a Sánchez en el trasero de Puigdemont: no habrá amnistía
Varapalo a Sánchez. El instructor del procés, Pablo Llarena, ha rechazado aplicar la amnistía a Carles Puigdemont por malversación y mantiene la orden nacional de detención. El deseo presidencial de que el prófugo vuelva a casa se desvanece. Esa carta que Moncloa jugaba para alargar al máximo la legislatura —traerse al redil a Junts con la amnistía prometida y nunca cumplida del todo— se deshace como un azucarillo y complica de forma seria lo que resta de mandato.
Llarena no se ha limitado a un gesto simbólico. Tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE del 16 de julio, que descartó el argumento de que el 1-O comprometiera los intereses financieros europeos, el magistrado se aferra al segundo motivo, autónomo y decisivo: la ley excluye de la amnistía la apropiación de fondos con propósito de obtener un beneficio patrimonial personal.
El auto recuerda que Puigdemont y varios exconsellers tenían la última palabra sobre el dinero público, lo destinaron a pagar el referéndum ilegal que ellos mismos impulsaron y obtuvieron bienes y servicios sin mengua de su patrimonio. Esa lectura, ya sostenida en julio de 2024, sigue en pie. Lo mismo vale para Toni Comín.
La consecuencia política es inmediata. Junts no recupera a su líder. Sánchez no puede exhibir el regreso del expresident como trofeo de estabilidad. Y la legislatura, ya sostenida con alambres, pierde una de las pocas palancas que el Gobierno creía todavía útiles para comprar tiempo. Queda el Tribunal Constitucional, que a partir del 22 de septiembre empezará a deliberar los amparos independentistas. Allí puede intentar Moncloa lo que no ha logrado en el Supremo.
Pero el golpe de hoy no es menor: un juez ha dicho que la amnistía no borra la malversación de Puigdemont y que, si pisa suelo español, puede ser detenido. Para un presidente que prometió lo que no controlaba, es un aviso de que la Justicia no está a su servicio. Y de que Junts, otra vez, tiene motivos para cobrarle la factura.