la mirilla
El sobresaliente de Sánchez a Puente

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente
“El tren vive en España el mejor momento de su historia”. Así lo dijo Óscar Puente en el Senado, en agosto de 2024, para defender su gestión ante las incidencias ferroviarias de aquel verano. Todo un sobrado. El ministro siempre ha estado más entregado a que todos cayésemos rendidos por su brillante gestión que a escuchar las quejas de los cientos de miles que padecen su ineficacia.
Pero no contento todavía con tal exceso, este pasado enero, después de la tragedia de Adamuz, volvió a examinarse y se puso sobresaliente. De hecho, ante las peticiones de dimisión del PP, respondió: “Les molesto (…) porque lo hago muy bien”. No debe tener abuela el ministro con una respuesta así después de una tragedia de tal calibre.
Nueve meses van de Adamuz a Urda. Dos enormes catástrofes. Al menos 114 muertos entre ambas. Familias destrozadas. Viajeros que se subieron a un tren con la confianza de que alguien se ocupaba de que llegasen a su destino. ¿Sigue el ministro tuitero dándose los mismos aplausos?
La investigación debe continuar. Claro. Pero la responsabilidad política tiene preguntas que hay que responder ya. ¿Qué cambió después de Adamuz? ¿Se hicieron revisiones? ¿Exigió garantías el ministro? ¿Las recibió? Puente es el primero que debe responder por su ineficaz gestión. Ahora hay que pedirle algo más que su gran concepto de sí mismo. Ya no vale con su ego.
Y Sánchez también debe muchas respuestas. Él escogió a Ábalos para Fomento. Después, tras el paso de Raquel Sánchez, colocó a Puente en Transportes. Ambos han sido hombres de su plena confianza. Los dos, defensores incendiarios del sanchismo. El presidente tiene que contarnos si pide resultados a sus ministros más allá de la sumisión al líder.
Este Gobierno es un especialista en buscar culpables ajenos. Siempre aparece alguien a quien señalar. Y cada día hay un relato monclovita para que el desgaste no alcance a Sánchez. Entretanto, los ciudadanos seguimos esperando que alguien asuma sus responsabilidades.
Considero una negligencia política mantener la complacencia con Puente después de tantas señales de alarma. Es cierto, Sánchez araña ya por dentro la tapa cerrada de su féretro político. Pero aún está ahí, en La Moncloa. Y lo que no puede hacer es sostener a su ministro fingiendo que su negligente gestión no va con él.
Puente se puso el diez. Sánchez dio por buena la nota.
A. M. BEAUMONT