el contrapunto de @nuevosurco
El infierno ferroviario oculta una triste realidad: España no puede ser un juguete roto
La red de Alta Velocidad española ha sido durante estos años un símbolo de que España estaba en un buen momento. Solamente China tiene más kilómetros de Alta Velocidad.
Y lo que es más importante: funcionaba bien. Los trenes eran rápidos, agradables y puntuales. España era una referencia europea en todo lo que tenía que ver con trenes rápidos y eficientes.
Ya no ocurre así. Las tragedias de Adamuz y Urda nos han convertido en un juguete roto. Una red de Alta Velocidad como la española exige competencia, inversiones puntuales y pericia técnica.
España hoy no puede mantener a punto su red de Alta Velocidad porque al frente del ministerio correspondiente han estado en los últimos años personajes como Ábalos y Puente. Uno, interesado sobre todo en las conquistas femeninas, y el otro, en la agitación política.
Pero Sánchez sigue impasible, esperando algún viento favorable, ideando un relato esculpatorio. Como si nada fuera con él, como si fuera normal que con más de cien muertos en accidentes ferroviarios en menos de un año nadie dimita, nadie asuma una responsabilidad.
Es obsceno y escandaloso.