| 06 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig.

Puig es Azud

La corrupción es uno de los delitos más graves que se puede cometer en democracia, porque es un robo al dinero de todos los ciudadanos, dinero que va de nuestros bolsillos al del deshonesto.

| Fernando de Rosa Opinión

Por primera vez en democracia se ha dado un paso atrás en la lucha contra la corrupción política con la rebaja de las penas del delito de malversación y ha sido un gobierno socialista en coalición con los comunistas y radicales de izquierda quien lo ha llevado a cabo, todo un logro del sanchismo político que llegó al poder por una moción de censura motivada por una frase de una sentencia que posteriormente fue anulada por el Tribunal Supremo.

Lo más irónico es que los partidos que apoyaron dicha moción se han visto involucrados en gravísimos casos de corrupción, como el PNV que acaba de conocer la condena de dirigentes de su formación que en este momento aún mantienen cobrando sueldo público.

El sanchismo nos ha querido engañar, una vez más, diciendo que han bajado las penas de la corrupción porque así se lo ha pedido su socio ERC, pero esto no es así porque últimamente estamos conociendo hechos gravísimos de corrupción que afectan a los socialistas valencianos.

 

Estoy convencido que Sánchez cuando consumó la rebaja de penas a corruptos intuía lo que se está investigando por la Justicia valenciana, ya que el que fue número 2 de Ximo Puig en las Cortes Valencianas, Manolo Mata, dejó todos sus cargos para asumir la defensa judicial de uno de los empresarios investigados por financiar a los socialistas. No hay más que recordar cómo el abogado Mata acudía a la cárcel para entrevistarse con los investigados usando el coche oficial de portavoz socialista.

Los valencianos estamos leyendo con indignación como Ximo Puig al mismo tiempo que clamaba contra la corrupción del PP, su partido socialista estaba presuntamente siendo financiado por una trama que tenía conexiones con el tesorero y el gerente de su formación política, y que pretendían contratos vinculados con el Ministerio que gestionaba la actual presidenta nacional del PSOE, Cristina Narbona, en el gobierno de Zapatero, ambos tan callados en estos momentos.

Según lo que se ha publicado existía una trama con actuaciones muy parecidas a los ERES de Andalucía. Al parecer, la trama Azud gastó 64.351 € en relojes. Han aparecido gastos en comilonas por 3200 € con el entonces ministro Pepe Blanco como invitado. No hay que olvidar que Blanco era secretario nacional de organización del PSOE.

También se ha conocido que la Guardia Civil investiga si los gastos de la campaña en el año 2008 del actual presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, fueron sufragados por empresas, sobre todo, si se pagaron 25.000 € en camisetas, cosa probable conociendo la afición de los socialistas por las camisetas y su utilización política.

 

Cada día es más probable que Ximo Puig tenga que responder políticamente de la trama “Azud” que dibuja, presuntamente, toda una manera de hacer política de los socialistas valencianos, consistente en acusar con una mano y recibir con la otra. Pero sobre todo han de explicar por qué, casualmente, un 22 de diciembre se aprobó bajar las penas a los corruptos al tiempo que estallaba el caso que investiga la presunta investigación de la corrupción socialista, reforma que afectará a los hombres de confianza de Ximo Puig bajándoles las penas en el caso que sean condenados.

Además, también tiene que explicar si le comentó a Sánchez que era conveniente dicha bajada de penas porque con ello se lograría bajar el plazo de prescripción de dichos delitos de 15 a 10 años, logrando que los hechos investigados anteriores a 2012 queden impunes, porque mientras no lo explique y además permita una comisión de investigación en el parlamento valenciano, muchos pensaremos que Puig es Azud.

El Presidente valenciano, como periodista que es, sabe que “lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”, como dijo Séneca hace 2000 años, por lo que debe actuar en consecuencia.