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¿Sabías que tienes dos edades? La doctora Inés Lipperheide explica cuál dice los años que aparentas de verdad

La doctora Inés Lipperheide Vallhonrat, médico estético en la Clínica Martín del Yerro y especialista en medicina intensiva en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, detalla por qué tu "edad biológica" determina cómo ves tu piel y cómo puede medirse frente a la cronológica

La doctora Inés Lipperheide Vallhonrat (derecha), médico estético y especialista en medicina intensiva, y Cristina López (izquierda), jefa de producto de Avène, durante el evento de presentación científica de la gama Hyaluron Activ Procedure en La Cristalera, Madrid.

La doctora Inés Lipperheide Vallhonrat (derecha), médico estético y especialista en medicina intensiva, y Cristina López (izquierda), jefa de producto de Avène, durante el evento de presentación científica de la gama Hyaluron Activ Procedure en La Cristalera, Madrid.Patricia de la Torre

Patricia de la Torre
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La noticia reciente del fallecimiento de María Branyas, a los 117 años, ha vuelto a poner sobre la mesa un tema fascinante: ¿por qué algunas personas envejecen mejor que otras, incluso superando el siglo de vida? Según explicó su familia, tomaba un yogur español tres veces al día, dormía bien y vivía con serenidad. Su longevidad no solo desafía las estadísticas, sino que refleja una verdad médica clave: el paso del tiempo no siempre se traduce en deterioro visible.

Durante la presentación del nuevo lanzamiento dermocosmético de Avène en octubre de 2025, la doctora especialista en medicina estética Inés Lipperheide ofreció una clave esencial para entender el envejecimiento cutáneo: no tienes una sola edad, sino dos —la cronológica y la biológica—, y una de ellas dicta cuántos años aparentas. 

En ese evento se presentó la gama Hyaluron Activ Procedure de Avène, centrada en una crema lifting formulada con 0,1 % de retinal y fragmentos específicos de ácido hialurónico, diseñada para actuar en profundidad en la piel y conseguir —según estudios clínicos internos— que la piel "parezca hasta 7 años más joven".

La presentación sirvió como marco perfecto para profundizar en un concepto cada vez más relevante: la diferencia entre la edad cronológica y la biológica de la piel.

¿Qué es la edad cronológica y qué es la edad biológica? La visión de la doctora Inés Lipperheide

Según la doctora Lipperheide, la edad cronológica es la que "se lleva en el carnet": los años que han transcurrido desde tu nacimiento. Es inmutable, una referencia formal que no admite modificación.

Pero existe otra dimensión: la edad biológica. Esa edad refleja cómo funcionan tus células, tu piel, sistema inmune, metabolismo y capacidad de regeneración. Esa sí puede "trabajarse". Lipperheide afirma que todos aspiramos a que nuestra edad biológica sea menor que la cronológica, pues esa brecha ayuda a explicar por qué algunas personas muestran un envejecimiento visible antes que otras.

Durante su exposición, la doctora subrayó que la edad biológica cutánea se evalúa a través de biomarcadores reales: actividad mitocondrial, niveles de estrés oxidativo, respuesta inflamatoria, expresión génica en biopsias de piel… Muchos de estos factores pueden compararse en una misma persona, entre zonas tratadas y no tratadas.

¿Cuál de las dos edades determina cuántos años aparentas?

Para la doctora Lipperheide la edad biológica es la que conduce en apariencia, firmeza, luminosidad y recuperación cutánea. La cronológica solo nos da contexto, pero no define cómo responde la piel al paso del tiempo.

Ella sostiene que si trabajas sobre tu biología —nutrición, descanso, protección solar, control del estrés y activos adecuados— puedes "programar" tu piel hacia su mejor versión. Lo que marca los años que aparentas es ese estado interno, no el simple paso del calendario.

Investigaciones como las de Wang et al. (2018, IJMS) describen cómo marcadores como la acumulación de células senescentes, el estrés oxidativo o la inflamación crónica son claves para estimar la edad real de los tejidos, incluida la piel. A ello se suman los llamados "relojes epigenéticos", un avance estudiado por investigadores de Clinical Epigenetics (2023), que demuestra cómo los cambios en la metilación del ADN permiten medir la edad biológica real de los tejidos con una precisión que va más allá del calendario.

Además, en el terreno cosmético, los efectos de activos como el retinaldehído están bien documentados. Un estudio de Kafi et al. (2007) demostró que los derivados tópicos de vitamina A pueden mejorar el grosor epidérmico, estimular colágeno y mejorar textura y elasticidad en pieles fotoenvejecidas.

Todo ello, como subraya la doctora Lipperheide, confirma que la edad biológica es medible, modulable y, sobre todo, profundamente visible. Porque lo que mostramos al mundo no es cuántos años tenemos, sino cómo los hemos vivido... y cuidado. 

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