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La American Psychiatric Association lo confirma: dormir con tus mascotas tiene consecuencias en la salud

Los animales de compañía podrían ayudar a descansar mejor por la sensación de seguridad, pero también hay contras, según los expertos

Una familia duerme la siesta con su gato

Una familia duerme la siesta con su gatoGetty Images

Antonio Bret
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Según los investigadores de la American Psychiatric Association, las mascotas pueden hacer de reguladores emocionales, permitiéndote reducir la ansiedad y generando una mayor sensación de seguridad al dormir.  Y no solo porque los gastos en veterinarios sean una deducción en la declaración de la Renta (en Andalucía), sino que también influye en cómo las personas gestionan el estrés y la soledad.

Esto es así. Si tienes perro o gato, quizás te hayas acostumbrado a que duerman contigo. Y más allá de la comodidad que esto te suponga o el cariño que les tengas, la psicología lleva años analizando qué hay detrás de esta conducta.  Así lo confirman diversos investigadores y estudios como el anterior: compartir la cama con un animal tiene una notable dimensión afectiva.

Por ejemplo, el veterinario de Instagram @pablo_vet83 asegura que dormir con tus peludos puede aumentar los niveles de oxitocina, la llamada ‘hormona del abrazo’ o ‘del amor’, producida en el hipotálamo y crucial para la vinculación social, el amor, la autoestima y la confianza. Además, ayuda a bajar el cortisol, la hormona del estrés. También dice que mejora la calidad del sueño, al generar una sensación de seguridad y calma, favorece la respiración rítmica y el mantenimiento del calor corporal durante la noche, elementos que contribuyen al bienestar físico y psicológico.

No obstante, la ciencia también introduce matices. En el estudio Co-sleeping with pets, stress, and sleep in a nationally‑representative sample of United States adults, los autores encontraron que compartir la cama con mascotas se asocia, sin embargo, a una peor calidad del sueño percibida y mayor severidad de insomnio, sobre todo si se comparte la cama con perros; no está tan claro si el animal es un gato.

Esto sugiere que el impacto depende tanto de la especie como de la conducta nocturna del animal, y que la percepción de descanso puede verse afectada por interrupciones, movimientos o ruidos durante la noche.

Desde un punto de vista psicológico, querer dormir con nuestras mascotas puede verse como un reflejo de cómo gestionamos nuestras necesidades afectivas y de conexión emocional. Dormir con un perro o un gato suele asociarse a personas que valoran la cercanía, la compañía y la atención emocional. Estas personas, además, suelen tener una mayor empatía y apertura emocional, capaces de construir vínculos profundos tanto con animales como con otras personas.

A un nivel meramente práctico, dormir con mascotas puede ofrecer beneficios claros: te da una sensación de calma, reduce la soledad y aumenta el confort emocional. Sin embargo, conviene evaluar si el hábito interfiere en la calidad del sueño. Dormir con tu perro es un acto de cariño, por supuesto, e indica cómo buscamos compañía, seguridad y regulación emocional, a la vez que revela rasgos de nuestra personalidad como la empatía, la sensibilidad y la apertura a relaciones afectivas.

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