La American Psychiatric Association lo confirma: dormir con tus mascotas tiene consecuencias en la salud

Los animales de compañía podrían ayudar a descansar mejor por la sensación de seguridad, pero también hay contras, según los expertos

Una familia duerme la siesta con su gatoGetty Images

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Según los investigadores de la American Psychiatric Association, las mascotas pueden hacer de reguladores emocionales, permitiéndote reducir la ansiedad y generando una mayor sensación de seguridad al dormir.  Y no solo porque los gastos en veterinarios sean una deducción en la declaración de la Renta (en Andalucía), sino que también influye en cómo las personas gestionan el estrés y la soledad.

Esto es así. Si tienes perro o gato, quizás te hayas acostumbrado a que duerman contigo. Y más allá de la comodidad que esto te suponga o el cariño que les tengas, la psicología lleva años analizando qué hay detrás de esta conducta.  Así lo confirman diversos investigadores y estudios como el anterior: compartir la cama con un animal tiene una notable dimensión afectiva.

Por ejemplo, el veterinario de Instagram @pablo_vet83 asegura que dormir con tus peludos puede aumentar los niveles de oxitocina, la llamada ‘hormona del abrazo’ o ‘del amor’, producida en el hipotálamo y crucial para la vinculación social, el amor, la autoestima y la confianza. Además, ayuda a bajar el cortisol, la hormona del estrés. También dice que mejora la calidad del sueño, al generar una sensación de seguridad y calma, favorece la respiración rítmica y el mantenimiento del calor corporal durante la noche, elementos que contribuyen al bienestar físico y psicológico.

No obstante, la ciencia también introduce matices. En el estudio Co-sleeping with pets, stress, and sleep in a nationally‑representative sample of United States adults, los autores encontraron que compartir la cama con mascotas se asocia, sin embargo, a una peor calidad del sueño percibida y mayor severidad de insomnio, sobre todo si se comparte la cama con perros; no está tan claro si el animal es un gato.

Esto sugiere que el impacto depende tanto de la especie como de la conducta nocturna del animal, y que la percepción de descanso puede verse afectada por interrupciones, movimientos o ruidos durante la noche.

Desde un punto de vista psicológico, querer dormir con nuestras mascotas puede verse como un reflejo de cómo gestionamos nuestras necesidades afectivas y de conexión emocional. Dormir con un perro o un gato suele asociarse a personas que valoran la cercanía, la compañía y la atención emocional. Estas personas, además, suelen tener una mayor empatía y apertura emocional, capaces de construir vínculos profundos tanto con animales como con otras personas.

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A un nivel meramente práctico, dormir con mascotas puede ofrecer beneficios claros: te da una sensación de calma, reduce la soledad y aumenta el confort emocional. Sin embargo, conviene evaluar si el hábito interfiere en la calidad del sueño. Dormir con tu perro es un acto de cariño, por supuesto, e indica cómo buscamos compañía, seguridad y regulación emocional, a la vez que revela rasgos de nuestra personalidad como la empatía, la sensibilidad y la apertura a relaciones afectivas.