Hallazgo asombroso: la IA podría 'devolver el habla' a personas que la han perdido
Esta nueva tecnología abre una puerta de esperanza a personas laringectomizadas que, además, pueden 'recuperar' su propio tono de voz

Una persona revisa su garganta
De nuevo, la inteligencia artificial es protagonista de una noticia, aunque esta vez bastante esperanzadora, sobre todo para las personas que hayan perdido el habla. Un equipo de investigadores de la POSTECH (Universidad surcoreana especializada en ciencia y tecnología) ha desarrollado un dispositivo capaz de traducir en palabras los movimientos imperceptibles del cuello, abriendo así una nueva era para la comunicación asistida.
Esta innovación tecnológica ha sido recogida por el medio Neuroscience News, y se basa en un sensor portátil llamado ‘Multilaxial Strain Mapping Sensor’. Este detecta los movimientos microscópicos de los músculos del cuello y la piel cuando una persona intenta hablar, incluso sin llegar a emitir sonido alguno. Este enfoque nace de la idea de que el habla no depende solo de nuestras cuerdas vocales, sino también de complejos patrones de movimientos musculares que pueden ser interpretados.
Evidentemente, esta innovación tecnológica va más allá de capturar los movimientos, y su verdadera revolución se halla en el uso de algoritmos de inteligencia artificial capaces de decodificar las señales y convertirlas en lenguaje audible. El sistema ‘lee’ lo que el usuario intenta decir y lo transforma en voz en tiempo real. El sistema se complementa con tecnología de síntesis vocal personalizada, lo que permite que el sonido generado pueda llegar a ser similar a la voz original del paciente, si es que este la hubiera perdido.
Adios a las voces 'robóticas'
Este detalle es especialmente relevante en casos de pacientes sometidos a laringectomías o con enfermedades que afectan a las cuerdas vocales. A diferencia de otros dispositivos más rudimentarios, que generan voces robóticas, esta tecnología busca restaurar la identidad vocal, un aspecto clave en la comunicación humana.
Además, el dispositivo presenta ventajas prácticas que refuerzan su potencial. Al no depender del sonido, funciona en entornos ruidosos donde los micrófonos tradicionales fallan, como fábricas o zonas industriales. También permite lo que los investigadores denominan “habla silenciosa”, útil en contextos donde no se puede hablar en voz alta, desde bibliotecas hasta aplicaciones militares.
El campo de la neurotecnología sigue avanzando con paso firme. En los últimos años, diferentes equipos han desarrollado sistemas similares basados en sensores o parches que se adhieren al cuello y traducen las señales musculares en voz.
Su tasa de precisión es asombrosa, cercana al 95%. La propuesta de POSTECH, sin embargo, se desmarca de estas, destacando por su capacidad de adaptación a condiciones reales, como el movimiento del usuario y los cambios en la colocación del dispositivo.
No obstante, hay que ser cauto. Esta tecnología se encuentra en su fase experimental y necesita validación clínica a gran escala antes de que se implemente de manera generalizada. Los resultados iniciales, sin embargo, invitan al optimismo y apuntan a aplicaciones inmediatas en la rehabilitación del habla y asistencia a personas con discapacidad.
En un contexto donde la inteligencia artificial ya está transformando sectores enteros, este desarrollo añade una dimensión especialmente humana: devolver la voz —literalmente— a quienes la habían perdido. Si la evolución sigue el ritmo actual, lo que hoy es un prototipo podría convertirse en una herramienta habitual en hospitales en los próximos años.