Un manifiesto para reconciliar España con quienes la cuidan
Agricultores, pescadores, cazadores, forestales, brigadistas, regantes, alcaldes rurales, empresas y científicos suscriben un texto que quiere cambiar el paso del debate público. Ahora falta tu firma

Recuerdo una frase que se escuchó en el evento de La Senda en Zamora este octubre y que explica mejor que cualquier informe lo que le pasa a buena parte de España: “Nadie tiene más interés en que el pueblo no arda que quien vive en él”. Vale para el ganadero que mantiene limpio el monte con su rebaño y para el brigadista que se juega la vida cada verano. Para el cazador que gestiona un coto y para el pescador que conoce su costa mejor que nadie. Para el regante que aprovecha cada gota, para el forestal que planifica a treinta años vista y para el alcalde de un pueblo de doscientos vecinos que hace de todo con casi nada. Son los guardianes del territorio. Cuidan el 90% de nuestro país y, sin embargo, casi nunca están en la sala donde se decide su futuro.
Esa frase no salió de un gabinete de comunicación. Salió del territorio. Y es la mejor forma de presentar el Manifiesto Reconcilia España.
Hay textos que se escriben para ser leídos y textos que se escriben, además, para ser suscritos y defendidos. Este es de los segundos. Nació en un proceso de escucha que arrancó en noviembre de 2025, cuando más de 300 personas nos reunimos para hablar de clima y territorio sin pedir permiso a nadie en el I Foro Reconcilia España. Agricultores, ganaderos, pescadores, cazadores, cooperativas, alcaldes de pueblos pequeños, mujeres rurales, empresas, científicos. Gente que nunca había sido invitada a esos grandes debates en los que se decide su vida y que de una vez decidieron que esta discusión, hasta entonces a sus espaldas, les pertenecía.
De aquella conversación salieron diez ejes. Y conviene decir alto que no son diez quejas, sino diez ejes de trabajos a través de los cuales concretar diferentes propuestas.
Escuchar a quienes más saben, porque una norma que ignora a quien la tiene que cumplir pierde eficacia y legitimidad. Energía con seguridad y soberanía, con un mix sin prejuicios ideológicos: renovables allí donde no rompan el paisaje ni el tejido productivo, y sin renunciar a la nuclear que da empleo y competitividad a comarcas enteras. Soluciones locales, de abajo arriba, porque lo que nace de una cuenca o de una comarca se aplica antes, cuesta menos y dura más. Simplificar: queremos emprendedores en el campo, en el mar y en el monte, no gestores de expedientes. Alimentar, con la seguridad alimentaria como política de Estado y las mismas reglas para lo que se produce aquí y para lo que llega de fuera; porque producir con las normas más exigentes del mundo y competir con quien no las cumple no es libre comercio, es competencia desleal. Cohesión, para que la España urbana deje de ver la rural como una postal de vacaciones. Agua, como recurso estratégico, con planificación nacional y sin una sola inversión cancelada mientras haya una hectárea que la necesite. Dignificar a quienes protegen nuestro entorno y solo parecen importar cuando algo sale mal:. Adaptación, para hacer más limpia nuestra economía sin romper lo que sostiene a las familias. Y tradición, porque el pastoreo, la trashumancia o la limpieza de lindes no son nostalgia: son conocimiento acumulado que durante siglos ha evitado incendios y erosión.
Ya no hay espacio para más trámites, más restricciones y más competencia desleal. Eso no solo mina su competitividad, también mina su salud, su motivación y su moral. Ningún país puede permitirse que se desanimen precisamente quienes lo sostienen.
El momento importa. Bruselas negocia estos días la Política Agraria Común que regirá a partir de 2028, venimos de dos temporadas de incendios extremas y España se adentra en un nuevo ciclo político. Las decisiones que se tomen ahora marcarán la próxima década del territorio. Por eso el Manifiesto no llega para sumarse al ruido, sino para cambiar el paso del debate: de la trinchera a la propuesta, del eslogan a la solución.
Reconcilia España es ya una alianza de organizaciones del territorio que crece cada semana. Este otoño hemos llevado el Manifiesto de Zamora a Cartagena y a Ferrol con La Senda, en sesiones a puerta cerrada para que cada cual hablara con libertad. Allí se ha debatido de cadena alimentaria, de relevo generacional, de agua, de reciprocidad comercial y de burocracia. Y allí se han sumado también iniciativas que las propias organizaciones de la alianza ya venían impulsando en su terreno. Todo eso se presentará el 19 de noviembre en el II Foro Reconcilia España, en la Casa de América en Madrid, con la fuerza de muchas organizaciones, más allá de siglas y de ciclos electorales y con la invitación abierta, por qué no, a que los políticos tras escuchar puedan responder a los retos que hemos identificado.
Por eso pido algo concreto. Si eres agricultor, ganadero, pescador, cazador, forestal o regante; si diriges una cooperativa, una cofradía, una asociación o un ayuntamiento; o si simplemente vives en una ciudad y sabes que lo que comes, lo que respiras y lo que te ilumina viene del cuidado a nuestro medio ambiente haciendo prosperar nuestros territorios, firma el Manifiesto en reconciliaespana.es/manifiesto. Y pásalo. Cada firma convierte un texto en una voz, y cada organización que se suma hace que esa voz sea más difícil de ignorar.
Durante demasiado tiempo se ha hablado del territorio sin el territorio. Este manifiesto es lo contrario: es la España que produce y que cuida tomando por fin la palabra, sin pedir permiso y sin pedir favores, solo pidiendo ser escuchada. Pocas veces un documento ha reunido propuestas de lo mejor que tiene este país. Solo falta tu nombre.