
Pedro Sánchez
El techo de gasto de Sánchez nace tocado: récord histórico, más déficit y los socios avisando de que no tragan
El Gobierno aprueba una senda de gasto de más de 226.000 millones para 2027 mientras comunidades y aliados parlamentarios empiezan a marcar distancias
Pedro Sánchez intenta vender estabilidad, pero la realidad vuelve a estrellarse contra los números. El Consejo de Ministros aprobó este martes un techo de gasto que supera los 226.000 millones de euros para 2027, una cifra récord que el Gobierno presenta como la antesala de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. El problema es que, antes incluso de empezar la negociación, sus propios socios ya han dejado claro que no están dispuestos a comprar el relato.
En ESdiario TV, el economista Carlos Arenas fue contundente al analizar la dimensión económica de la maniobra. A su juicio, el Ejecutivo arranca “mal” la construcción presupuestaria porque consolida como estructural un nivel de gasto que nació al calor de las medidas excepcionales del Covid y del post-Covid. Es decir, aquello que se vendió como temporal se queda ahora instalado en las cuentas públicas.
Un gasto récord para un Gobierno sin apoyos
El techo de gasto aprobado por el Ejecutivo crece un 6,6% y llega en un momento especialmente delicado para Sánchez: sin Presupuestos, con una legislatura encallada y con los aliados habituales midiendo cada gesto. Si no logra sacar adelante ni la senda previa, mucho menos parece razonable pensar que pueda aprobar unas cuentas completas.
Arenas alertó de que el Gobierno vuelve a fiar el equilibrio presupuestario no a una contención del gasto, sino a que el PIB nominal y los ingresos crezcan por encima de lo previsto. Una apuesta arriesgada, sostenida —según el economista— sobre “un castillo de naipes” que podría venirse abajo en cuanto cambie el ciclo económico.
La advertencia es clara: España recauda más porque los ciudadanos pagan más, no porque el Ejecutivo haya ordenado las cuentas. Con una presión fiscal elevada, sin deflactar correctamente y con máximos de recaudación, la prioridad debería ser reducir déficit y deuda, no seguir alimentando una maquinaria de gasto cada vez más pesada.
Trece de cada cien euros, directos al déficit
Uno de los datos más llamativos abordados en el análisis es que 13 de cada 100 euros de ese techo de gasto tendrían que imputarse directamente al déficit. Traducido: más deuda para los españoles y una nueva hipoteca para las próximas generaciones.
La crítica de Arenas fue especialmente dura: el Gobierno no estaría actuando con criterios económicos, sino electorales. “Pan para hoy y hambre para mañana”, resumió, al señalar que el Ejecutivo estaría utilizando el gasto público para reforzar su discurso social en plena debilidad política.
También entran en juego las comunidades autónomas, a las que el Gobierno deja un margen de déficit mucho más estrecho mientras se reserva la mayor capacidad de gasto. Una decisión que ha provocado malestar no solo en los territorios gobernados por el PP, sino también en autonomías socialistas como Castilla-La Mancha y Asturias.
Cataluña, la financiación singular y otro frente abierto
A la batalla presupuestaria se suma el capítulo de la financiación autonómica. La salida de María Jesús Montero y la llegada de Arcadi España al Ministerio de Hacienda se interpretan ya como una pieza clave en la negociación de la financiación singular para Cataluña.
Pero ni siquiera ahí Sánchez tiene garantizado el éxito. Junts ya ha advertido de que lo pactado con ERC le parece insuficiente, mientras el resto de comunidades rechaza un modelo que consideran desequilibrado. El Gobierno, de nuevo, intenta contentar a sus socios independentistas sin perder completamente el control del relato territorial.
El resultado es un Ejecutivo atrapado entre el gasto récord, la falta de apoyos y una financiación autonómica que amenaza con abrir otro incendio político.