Por qué 28 años después puede repetirse la historia electoral en Valencia

María José Catalá.

María José Catalá.

Las encuestas ven factible que el bloque de centro-derecha se haga con el Ayuntamiento de Valencia y actúe de contrapoder al Botànic. Un situación que ya se vivió en Valencia hace 28 años.

El ex ministro y candidato en las elecciones europeas el "valenciano" José Manuel García-Margallo mantiene que el auge de los nuevos partidos (Podemos y Vox) y la decadencia de los tradicionales puede explicarse con tres c: Crisis, Corrupción y Cataluña. Su reflexión en el último comité ejecutivo viene a explicar la debacle electoral del PP que afronta en su peor momento la segunda vuelta en la que se han convertido las municipales, europeas y autonómicas.

Otro veterano popular González Cepeda tampoco se mordió la lengua horas después del resultado electoral del 28-A al reclamar la dimisión de la dirección regional del PPCV al estimar que la estrategia y el diseño de la campaña electoral había sido un auténtico desastre. García-Margallo y Cepeda, compañeros años atrás la dirección de los populares valencianos, plantean una receta similar a corto plazo: recuperar el espacio político de centro y seducir a los electores que han optado por Vox.

El futuro del Partido Popular depende de si logra concentrar el voto del centro derecha el domingo 26 de este mes. "Pasado ese día no habrá libro de reclamaciones ni posibilidad de revertir una situación que se me hace insostenible", sentencia el ex titular de Asuntos Exteriores en un artículo de opinión en El Mundo.

En el PP están ahora más frescos que nunca los resultados de 1991. Lo socialistas ganaron con mayoría absoluta las autonómicas, pero el PP se hizo contra pronóstico con la alcaldía de Valencia e inició una hegemonía electoral  de décadas.  

La historia, 28 años después

Con tres partidos de derecha en disputa, la situación actual tiene elementos similares a la de 1991, con el PP de Pedro Agramunt, la UV de González Lizondo y el CDS de Alejandro Font de Mora. De alguna manera Ciudadanos viene a sustituir a los centristas y Vox a los unionistas. Agramunt en un discurso de despedida el jueves en la junta directiva del PPCV hizo un recordatorio de la  historia electoral del PP para insuflar ánimos y de paso dejar alguna advertencia.

Con él se inició el despegue de la organización. Se perdió en la cita autonómica (31 escaños y el 28% de los sufragios, diez puntos más que ahora) pero se logró ganar el Ayuntamiento de Valencia. Un éxito contra pronóstico encabezado por la diputada autonómica Rita Barberá . 

Ese es el escenario que se anhela ahora con María José Catalá, una candidata conocida y reconocida que desde el primer momento ha transmitido a sus correligionarios su absoluto convencimiento de que será la próxima alcaldesa. Lo mismo hizo Barberá, quien dejó en evidencia a las encuestas de la época vaticinaban que los regionalista serían la fuerza más votada del centro-derecha. Un concejal (9 a 8) fue la línea del éxito de la fracaso y también un concejal fue lo que marcó la mayoría absoluta PP-UV. 

Catalá, como entonces Rita, pidió poder compatibilizar su acta municipal con el escaño en las Cortes. La alcaldable acaba de revalidar su acta en Les Corts, lo que permitirá tener doble protagonismo: Ayuntamiento y parlamento valenciano, un dato nada baladí.

Pese al batacazo en las autonómicas de hace quince días, el PP es muy optimista en la ciudad de Valencia donde el centro-derecha acaba de lograr más votos en las Generales y Autonómicas que las candidaturas de izquierdas. Conviene no olvidar que Ciudadanos logró más votos que el PP y que Compromís ha sido de nuevo la fuerza ganadora.

La ex consellera de Cultura está convencida de que hay "margen de mejora" en las elecciones municipales,  y que arrebatará apoyos tanto a Vox como a Ciudadanos, formación que, según ella, tocó techo electoral del 28-A.

 

Crisis interna

García-Margallo al apelar a la 'c' de la crisis se refería a la económica, tras la sunami económico en la etapa Zapatero y los recortes de Rajoy, pero también podía haber hecho una subcapítulo para la crisis en la organización del PP a raíz de las primarias ganadas por el candidato que no quería el aparato del partido.

Tras la derrota en la urnas de hace dos semanas, los resultados en las elecciones del 26-M van a poner de nuevo a prueba el liderazgo de Casado y de Isabel Bonig. En la Comunitat Valenciana, los populares tienen importantes parcelas de poder como son las diputaciones de Alicante y Castellón y la alcaldía de Alicante. No revalidar esos gobiernos supondría una desastre total.

La lideresa valenciana se alzó con la presidencia de los populares hace dos años con un respaldo rotundo de la militancia. Los mal pensados sostienen que Bonig, por motivos estratégicos, no ha tenido interés en zanjar la crisis  en la provincia de Valencia y en la capital, en manos de sendas gestoras. Bonig ha dejado claro que piensa seguir presidiendo la organización y que volverá a ser el cartel electoral para tratar de ganar al nuevo Botànic tricolor, al incorporarse al Gobierno Podemos.  

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