La turbia vida de la hija de Pedro Sánchez: consulado, Falcon y escuela elitista
Todo parece indicar que la primogénita del presidente del Gobierno y de Begoña Gómez goza de “privilegios de más” en su desconocida estancia en Suiza desde hace meses

Pedro Sánchez baja del, Falcon, en un viaje a Marriecos.
La hija mayor de Pedro Sánchez y Begoña Gómez está residiendo actualmente en Suiza. Ainhoa Sánchez Gómez cursa estudios de Psicología y esta faceta académica ha provocado su mudanza de La Moncloa. Poco sabemos de ella, y de su hermana menor Carlota.
Pero hace unos días trascendió algo más de Ainhoa, gracias a su declaración judicial contra el eurodiputado de Se Acabó la Fiesta, Alvise Pérez.
La escena, aunque breve, fue tan reveladora como controvertida. Ainhoa Sánchez, hija del presidente del Gobierno, ha prestado declaración judicial durante apenas diez minutos desde el consulado español en Suiza. Lo ha hecho por videoconferencia, con el respaldo institucional de la sede diplomática, la asistencia del cónsul y varios funcionarios públicos, en un gesto que ha encendido las alarmas entre quienes ven en este uso de medios del Estado un privilegio injustificado.
La comparecencia, aparentemente motivada por una publicación realizada desde su propia cuenta en redes sociales, ha sido rápida y hermética. Ainhoa Sánchez negó que su perfil hubiese sido hackeado y confirmó que el contenido en cuestión era visible para sus seguidores, que rondan el millar. Cuando fue preguntada por el coste de sus estudios en Suiza —un centro privado de élite—, afirmó desconocer la cifra. Tampoco quiso responder a las preguntas relativas al uso personal del Falcon presidencial, una de las cuestiones más sensibles del expediente.
Más allá de las respuestas ofrecidas, lo que ha desatado una oleada de críticas es el contexto institucional en el que se ha producido la declaración. Que la hija de Pedro Sánchez declare desde una sede oficial, con recursos públicos y en un caso sin trascendencia jurídica —según han apuntado fuentes jurídicas a ESdiario, la causa “debería archivarse” al carecer de relevancia penal—, ha sido considerado por algunos como una muestra más de trato de favor en las altas esferas del poder.
El eurodiputado de Se Acabó la Fiesta, Alvise Pérez, principal afectado, lógicamente ha reaccionado ante esta situación. Con su habitual tono directo, ha denunciado lo que considera un ejemplo palpable de impunidad: “Ser perseguido judicialmente por algo tan noticiable como que la hija del Presidente del Gobierno estudie en un colegio elitista de Suiza para millonarios y use de forma personal el Falcón indica hasta qué punto este Gobierno abraza la impunidad de una oposición de inútiles”.
Sus palabras, sospechas y acusaciones, llegan en un momento donde la figura del presidente y su entorno familiar han sido objeto de creciente atención y escrutinio público, especialmente por el uso de medios públicos en el ámbito privado. Aunque el proceso judicial pueda cerrarse en breve, lo cierto es que la polémica política está lejos de disiparse. No es tanto lo que Ainhoa Sánchez dijo —o no dijo— durante su breve intervención, sino el modo en que se ha gestionado su comparecencia, en un entorno diplomático cerrado, blindado y sostenido con fondos públicos.
Mientras la oposición (PP y Vox) guarda silencio, las voces más críticas del tablero político han hecho de este episodio un nuevo argumento para denunciar lo que interpretan como una desconexión absoluta entre la ciudadanía y quienes gobiernan. Un episodio breve, sí, pero cargado de significado. Porque a veces, en diez minutos, se dicen muchas más cosas de las que se contestan y el supuesto trato de favor es evidente. Además del misterio de la elitista vida de Ainhoa en Suiza, precisamente en el país helvético.
Sobre la otra hija de Sánchez, Carlota, también ha trascendido algún detalle académico, como que el pasado 21 de mayo se graduó de Bachillerato en el instituto donde ha estudiado, un centro público y bilingüe ubicado en el madrileño barrio de Saconia, Valdezarza, que pertenece al distrito de Moncloa-Aravaca. Un acto con el que terminaba una etapa y tras el que iniciará sus estudios universitarios.