ESdiario

Pedro Sánchez abre otra guerra con Casa Real: ahora, a por la Infanta Sofía

Moncloa está que arde con la decisión de los Reyes Felipe y Letizia sobre la formación universitaria de su hija pequeña

Los Reyes y Pedro Sánchez, entre otros, en Sevilla el pasado 30 de junio.

Los Reyes y Pedro Sánchez, entre otros, en Sevilla el pasado 30 de junio.GTRES

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La Infanta Sofía prepara maletas. No para un internado suizo ni para un Erasmus, sino para una ruta universitaria que la llevará por Lisboa, París y Berlín. Un programa, tal y como les hemos contado en ESdiario, internacional de tres años en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Coste aproximado: 55.000 euros. Una cifra elevada, sí, aunque asumida en privado por los Reyes Felipe VI y Doña Letizia. Pero lo que podía haberse interpretado como una simple apuesta formativa se ha convertido en mucho más: un nuevo capítulo en el enfrentamiento latente entre Pedro Sánchez y la Casa Real.

Porque el dinero no es lo que más escuece en Moncloa. Lo que duele es el símbolo. Que Sofía de Borbón, hija pequeña de Felipe VI, haya decidido no estudiar en España. Que la institución que se presenta como garante de la unidad y la continuidad del país dé la espalda al sistema universitario propio. Para muchos dentro del Gobierno, el gesto equivale a lanzar un mensaje de desconfianza hacia las facultades nacionales. Como si ninguna estuviera a la altura de formar a una Infanta de España.

El enfado no llega en un vacío. La relación entre Sánchez y la Zarzuela atraviesa uno de sus momentos más frágiles. Los roces son ya rutina. El último, muy sonado: el malestar de Moncloa tras los incidentes de Paiporta, donde Felipe VI optó por marcar un tono que el Ejecutivo interpretó como un gesto de desafío. El Rey se quedó con el pueblo, Pedro Sánchez se labró su leyenda de ‘galgo de Paiporta’. Desde ese momento todo ha ido a peor. No fue la primera vez. No será la última. Y ahora, con el destino universitario de Sofía, la desconfianza vuelve a tomar cuerpo. Otro símbolo que pasa a engordar la lista de desencuentros.

Desde el círculo de la Casa Real se apela a una estrategia más amplia: la de formar a Sofía con una visión global, multilingüe, con experiencias en distintas capitales europeas. Una preparación que, a medio y largo plazo, podría servir para dotarla de herramientas en un futuro institucional de corte internacional. Se subraya, además, que las ciudades elegidas están a escasas horas de Madrid y que la infanta podrá regresar con frecuencia, lo que limitaría cualquier sensación de desconexión con España.

Pero las explicaciones no han frenado las críticas. En las filas del Gobierno y en otros sectores sociales se habla de una ocasión perdida. Si Sofía estudia fuera, ¿qué se le dice a los miles de estudiantes que se matriculan cada año en universidades españolas? ¿Que no son suficientes para la hija del Rey? El debate no se limita al gasto, sino al relato. Y en política, los relatos pesan más que las cifras. 

Pero también se habla abiertamente del desembolso extra que supone el costo en el extranjero de los escoltas de la hermana de la Princesa Leonor.

Moncloa se mueve entre la incomodidad. Nadie quiere que trascienda un nuevo choque abierto, pero tampoco se esconde la irritación. Porque cada decisión de la Casa Real se interpreta ya bajo el prisma del pulso con Sánchez. Como si cada gesto, por pequeño que sea, pudiera transformarse en un mensaje político. Y el resultado es un clima de fricción constante, donde lo académico, lo simbólico y lo institucional se entremezclan hasta volverse inseparables.

La Infanta Sofía todavía no ha comenzado su andadura universitaria y ya está en el centro de un tablero mayor. Su elección académica se ha convertido en un espejo donde se reflejan las tensiones entre Moncloa y Zarzuela. Una batalla soterrada, sin vencedores claros, pero que cada cierto tiempo encuentra nuevos escenarios para librarse: un discurso, una ausencia, un viaje, ahora una matrícula.

tracking