Así fue la herencia de Encarna Sánchez: la inesperada Pilar Cebrián y el papel de Isabel Pantoja
Hace tres décadas fallecía la periodista, una de las figuras más populares de la comunicación en España y tras de sí dejó muchas leyendas. Una de ella tiene que ver con el destino de su espectacular fortuna. Una herencia cuyo destino soprendió a propios y extraños.

Encarna Sánchez
Encarna Sánchez es uno de esos personajes del siglo XX que parecen sacados de una novela. Una personalidad compleja y llena de matices, que convierten su vida en un material realmente interesante. Vamos, que los personajes populares de la actualidad son quincalla informativa que palidecen al lado de una figura como Encarna. De muchas de las celebs actuales no hablaremos dentro de dos años. De la locutora se cumplen treinta años de su muerte y seguimos hablando de ella. Y lo que te rondaré.
Incluso después de su muerte, como el Cid Campeador o Inés de Castro, siguió escribiendo capítulos interesantes. En concreto, todo lo que tuvo que ver con su herencia. El 5 de abril de 1996, en pleno Viernes Santo, Paloma Gómez Borrero interrumpió en la COPE la retransmisión del Vía Crucis desde Roma para informar de la muerte de la periodista a los 61 años después de meses en la recta final de un cáncer.
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Desde el minuto uno de su fallecimiento la curiosidad de los medios quisieron saber qué sería de la fortuna de la periodista mejor pagada de la Historia de España. La fortuna de la periodista estaba valorada en unos 2.000 millones de pesetas de la época. Juan Luis Galiacho y Pedro Pérez en su documentado libro Encarna en carne viva (Esfera de los Libros, 2022) explicaron tanto la vida de la periodista como el destino de su herencia. Sobre el dinero que poseía la almeriense aportaron datos precisos: "Sumando los depósitos del Banco Zaragozano y del Banco del Comercio dan un total de 260.000 euros. A esa cantidad habría que sumarle el sueldo por el contrato del mes de marzo de la locutora en Cope (12 millones de pesetas, 72.121,45 euros), más el porcentaje correspondiente de sus comisiones publicitarias. Con esto quiero decir que Pilar Cebrián no se encontró una economía de Encarna en bancarrota, como se trasladó por entonces a la opinión pública. Todo lo contrario. Millonaria. Nuria Abad me confesó tras la muerte de Encarna que, además, en la caja fuerte situada en la planta de arriba de la casa se quedaron al menos unos 20 millones de pesetas. Es de suponer que los gestores de Encarna también informaron a la heredera".
En este este texto se hace referencia a una heredera. Pilar Cebrián. ¿Quién era y como llegó a convertirse en la depositaria de tamaña fortuna? Varios días después de la muerte de la periodista, salió a la luz un testamento escrito de su propia mano en 1970, en el que dejaba todos sus bienes a una antigua amiga, Pilar Cebrián, con quien llevaba años sin mantener contacto. Encarna hizo un testamento cuando tuvo que irse a trabajar a América. Salía de España tras una sutil recomendación de Carmen Polo. Es decir, que la todopoderosa esposa de Francisco Franco propició su salida del país.
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En ese momento Encarna era famosa pero aún no era el fenómeno social que sería tiempo después y desde luego no atesoraba la fortuna que tendría a su muerte más de un cuarto de siglo después. En ese momento era propietaria de un piso en el madrileño barrio de Ventas. La heredera en ese testamento era su madre. Pilar Cebrián, una actriz poco destacada y con la que tenía una estrecha amistad. Ella fue nombrada “sustituta vulgar”, una fórmula jurídica en la que una persona es designada heredera en sustitución del heredero universal. Al ser la madre de Encarna heredera del único testamento redactado y estar fallecida, era la actriz Cebrián la designada heredera universal.
Una lotería que llegó caída del cielo a la exactriz cuando hacía años que no tenían relación con ella. La madre de Encarna no se llevaba bien con ella y ésta cuando volvió definitivamente a España en 1977 partió peras con ella.

María del Monte e Isabel Pantoja.
En 1996 cuando se convirtió en heredera de Encarna Sánchez, Pilar Cebrián tuvo que empezar a moverse en un mundo complicado. La familia de Encarna no vio con buenos ojos que Pilar fuera designada heredera universal de toda su fortuna, por lo que trataron de impugnar el testamento. “Empezaron a pedirle cosas. Hasta, incluso, la familia de Encarna, con la que apenas tuvo trato, realizó un amago de impugnación del testamento de la fallecida. Ver para creer”, explican Galiacho y Pérez.
Por si faltara morbo al asunto, Pilar Cebrián presentó denuncia por la falta de las joyas de la locutora. La denuncia fue archivada por desconocimiento por parte de la denunciante de los objetos denunciados. Clara Suñer (nombre artístico en los años mozos de Pilar Cebrián) llegó a Madrid para enterarse de la fortuna que le caía del cielo acompañada de una amiga de pelo rubio, corta estatura y de profesión taxista. Desde el mismo momento en que Pilar Cebrián fue conocedora del testamento de Encarna Sánchez y bien asesorada por los gestores de Gerbonsa y su abogado José Antonio San Fulgencio, decidió hacer dinero efectivo de todas las propiedades heredadas. Había prisa por convertir en cash lo que había que no era poco.
¿Y la Pantoja?
Un nombre indisoluble de la biografía de la periodista es el de la tonadillera Isabel Pantoja. “Si Isabel hubiera seguido con Encarna habría sido su heredera”, ha llegado a señalar en alguna ocasión Juan Luis Galiacho. La ruptura de la amista entre Isabel Pantoja y Encarna Sánchez se produjo unos meses antes del óbito de la periodista. Al principio del verano de 1995, las famosas fotos de Isabel y María del Monte juntas en una playa. Encarna se sitió traicionada.
Sin embargo, aunque Isabel Pantoja no fue heredera de la periodista, sí que pudo comprobar la generosidad de la periodista. Así se explica en el citado libro: “El día de su 36 cumpleaños, el 2 de agosto de 1992, le regaló un juego de collar y aretes de oro, brillantes y piedras de color valorado en más de un millón de pesetas. Pero esto solo era un pequeño detalle en comparación con todo lo que hizo por su Maribel. En 1993 le compró un piso en la calle O'Donnell número 28. Le abrió también la oficina de representación de la cantante bajo el nombre Pantomar SL. y puso al frente a María Navarro. La periodista también quiso construirle un cortijo a Isabel. La finca gaditana de La Garza, un proyecto valorado en 58 millones de pesetas que Encarna ya tenía atado pero que se truncó por su enfermedad”.